martes, 10 de febrero de 2015

Alza a las correlaciones



Nota escrita por Rosa Yuritzi Ramírez Montiel 

En la vida suelen existir más preguntas que respuestas, es posible que se requiera más tiempo para encontrar una explicación a dicha cuestión, investigar con más profundidad o probablemente no se encuentre, en cualquier caso la situación del nuestro país se está convirtiendo en cada vez más crítica, porque un movimiento realizado para la economía lleva una consecuencia y como están relacionados existen resultados de todas las maneras posibles, pero esto no significa que la correlación sea alta entre todos, también hay magnitudes o hasta posiblemente ninguna correlación. Si la situación que se planteó acerca del precio del petróleo nos lleva a problemas, demostraré que tan grandes son esos problemas a continuación.



El país cuenta ahora con una economía emergente y un crecimiento económico de 2.1% mayor que Brasil 0.1% y Rusia 0.6% porque se dio la caída vertical del precio del petróleo, el deterioro de los precios de las materias primas y el lento crecimiento de la economía del mundo.

Los precios internacionales del petróleo han sufrido una dura baja ante una desaceleración de la demanda global y de una mayor producción de petróleo de esquistos bituminosos en Estados Unidos. La Secretaría de Hacienda dijo que el precio promedio es de 79 dólares por barril, entonces comenzando el año se recibió el 13 de enero el precio de 38.11 dólares por barril, no había una caída así desde 1991. Si la caída continúa, se verán mermados los ingresos públicos, por lo que se comunicó que habrá un recorte en el presupuesto pero para el segundo semestre del año, ya que las elecciones del 7de junio en 17 estados de la república podrían empeorar si se les recorta el presupuesto. Al observar que los perjudicados son los estados de la república, dañará la microeconomía.


La buena noticia es que no solo dependemos de la microeconomía, por lo tanto la macroeconomía nos ayudará a no tener expectativas bajas para el crecimiento del país, la participación del petróleo y sus derivados dentro de las exportaciones es baja a comparación de las demás exportaciones.





Para ser más exactos se muestra en la siguiente tabla que las exportaciones apenas si cubren el 10% de ellas, existe la oportunidad de generar el dinero perdido en las exportaciones del petróleo por ejemplo, la manufactura.


Tomando en cuenta lo anterior, nos deduce que hay esperanzas de que se produzca un crecimiento en el PIB este año. Esta idea se fortalece porque en el mercado de capitales no cuenta con una empresa de BMV que esté relacionada directamente en actividades del petróleo, lo que al mismo tiempo nos dice que el precio del petróleo tiene poca influencia sobre el IPC.  El 13 de enero fue la baja y la BMV pierde 1.42% y con el IPC en 41,780.78 puntos,  el Dow Jones perdió 0.54%, el Standard and Poor's 500 retrocedió 0.81 % y el Nasdaq bajó 0.84 %, en cifras preliminares.  La disminución sufrida relativamente comparado con otras caídas significativas y causantes de problemas grandes en el crecimiento de ésta economía emergente es realmente pequeña. Para terminar de corroborar que el crecimiento no se estancará ni empeorará por la devaluación de la moneda, encontramos que el peso mexicano tiene una influencia pequeña por ambos valores antes mencionados ($ del petróleo e IPC) porque el tipo de cambio de ese día fue de 14.5559, a continuación se muestra la gráfica del tipo de cambio de esa semana.





Se muestra que el 13 de enero tuvo una disminución en su valor lo que favoreció al mercado cambiario y para los siguientes días estuvo incrementando por la noticia del petróleo alrededor del mundo y hasta el lunes 19 de enero superaron el valor del 12 de enero, a consecuencia los bancos centrales dicen que en el peso encuentran expectativas de cansancio y analistas de Actinver y otras empresas reportan una valuación del peso desde el inicio del año, así que el petróleo no aporta significativamente al peso; sabiendo todo lo anterior se puede llegar a deducir que la expectativa de mejora para la economía mexicana está creciendo y fortaleciéndose.  

Para la economía emergente de México, la macroeconomía está tomando un papel muy importante, ya que encuentra más opciones de crecimiento por las variables que tiene a su cargo para así proporcionar un análisis internacional junto con la influencia que se vive día a día con el resto del mundo.

Referencias:
-Rocha. Precio del petróleo en México, hoy 13 de enero de 2015. Recuperado el 8 de febrero de 2015. http://noticias.starmedia.com/mexico/precio-petroleo-en-mexico-hoy-13-enero-2015.html
-Luna. La caída del petróleo amenaza al gasto público de 2015. Recuperado el 8 de febrero de 2015http://www.cnnexpansion.com/economia/2015/01/22/la-caida-del-petroleo-amenaza-al-gasto-publico-de-2015
-Forbes. Hacienda reduce estimación de precio de petróleo para 2015. Recuperado el 8 de febrero de 2015http://www.forbes.com.mx/hacienda-reduce-estimacion-de-precio-de-petroleo-para-2015/
-Instituto Nacional de Estadística y Geografía (México). Balanza comercial de mercancías de México. Recuperado el 8 de febrero de 2015http://www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/continuas/economicas/exterior/mensual/ece/bcmm.pdf
-Fondos. Peso mexicano, vulnerable al entorno externo. Recuperado el 8 de febrero de 2015. http://eleconomista.com.mx/fondos/2015/01/13/peso-mexicano-vulnerable-entorno-externo
-Actinver. Análisis Actinver. Recuperado el 8 de febrero de 2015https://www.actinver.mx/cs/Actinver/Espanol/Analisis%20Actinver/Analisis%20Tecnico/docs/Analisis%20Tecnico.pdf
-Banxico. Tipo de cambio. Recuperado el 8 de febrero de 2015. http://www.banxico.org.mx/dyn/portal-mercado-cambiario/index.html



martes, 3 de febrero de 2015

"This little, neurotic land of smiling crazy people"


Nota escrita por Alejandro Limón Portillo

The economist: “Escandinava es el mejor lugar para nacer, pero sólo si eres promedio. Si tienes talento promedio, ambiciones promedio, sueños promedio, entonces te irá bien. Pero si eres extraordinario, con grandes sueños y visiones, o sólo un poco distinto, serás aplastado, si no es que emigras primero”.

Dinamarca alguna vez controló toda Escandinavia pero poco a poco fue perdiendo territorio. Primero perdieron el sur de Suecia en 1658. En 1801 Inglaterra los atacó con fines de defenderlos de los franceses. Seis años después, los mismos ingleses bombardearon Copenhague por la amenaza de una posible alianza danesa - napoleónica. En 1814, perdieron Noruega a manos de Suecia. En 1864 se vieron forzados a dejar sus territorios del sur (hoy norte de Alemania) en manos de los prusianos. Con éstos últimos perdieron 1/3 de su territorio y ½ de su ingreso potencial. Con el tiempo también perdieron pequeñas colonias en India y las Antillas, mientras las islas Faroe buscaban su independencia. Lo último que perdieron fue Islandia a manos del “liberador” alemán Hitler, quién al invadir Dinamarca en abril de 1940, dio la independencia a los islandeses. Dinamarca era ya tan pequeña y frágil que no tuvo otra opción más que aliarse con el partido nazi.

Muchos autores ligan éstas pérdidas de territorio a la personalidad del danés de hoy en día. Como dice el autor e investigador de los escandinavos Michael Booth: “Denmark losses were her making; this common misfortune drew them together in a desire to avoid all further changes”.  Estas pérdidas les instalaron un miedo al cambio y a fuerzas externas que hoy tienen en su ADN; desde entonces no tienen ambiciones, se encierran en ellos mismos e ignoran lo que sucede en el mundo externo. Éstas cosas les ha hecho poder aprovechar al máximo sus recursos, valorar los placeres sencillos de la comunidad (el concepto “hyyge”); celebrar su “Danishness”, etc. 

El hecho de haber construido una de las sociedades más exitosas del mundo a partir de un territorio realmente pequeño y destruido les ha traído un orgullo enorme. Una parte de ese rotundo éxito social fue la “Denmark´s Great School Commission”, hecha a mediados de 1850. Fue el primer sistema nacional de escuelas primarias en Europa, fundados bajo el lema: “Teaching them regardless of their social rank and occupation… they belong to one people, and as such have one mother, one destiny and one purpose”. El resultado es que 90% de la población tiene aproximadamente el mismo nivel de vida, y como veremos a continuación, esta igualdad en ingresos quizás resulte ser la columna vertebral de la felicidad danesa.

Según Joseph Stiglitz (premio nobel de economía, año 2001) el coeficiente de Gini (grado en que la riqueza de la población diverge del punto de total igualdad) no sólo refleja qué tan igualitaria es una sociedad, sino qué tan feliz y saludable es su gente. Podría decirse que quizás es la suma de la felicidad humana.

El danés tiene una facilidad descomunal para relacionarse entre daneses, independientemente de la clase social/económica de otras personas. Los daneses pertenecen a más asociaciones, clubs, uniones, grupos, redes sociales que cualquier otra nacionalidad: 43% de la gente (>16 años) pertenece a algún grupo. En promedio, cada danés tiene 11.8 personas en su red personal, y pertenecen en promedio a 3 asociaciones/sociedades. Incluso esto se promueve en el Acta General de Educación, donde la autoridad da asistencia, fondeo y apoyo gratis en lo relacionado a la asociación de grupos. Estás asociaciones entre ciudadanos promueven la confianza, la cual se ha mantenido a la alza durante los últimos 50 años; no por nada son los menos corruptos del mundo. No debe ser coincidencia que las personas más felices sean algunas de las más sociables y las que más confianza tienen.

¿Y qué hacer para fomentar la confianza? ¿la igualdad económica promueve confianza, o viceversa? Esa es la pregunta del millón. Lo cierto es que los experimentos hablan por sí solos: En 1996 se hizo un experimento de dejar carteras tiradas a lo largo de varias ciudades, y al final se contaban cuántas regresaban. Resultó que los países donde la gente decía que confiaba más en el prójimo fue donde más carteras se regresaron. Cuarenta carteras fueron tiradas, y sólo en Noruega y Dinamarca las 40 fueron regresadas. A manera de actualizar el experimento, TV2 (canal de TV danés)  hizo el mismo experimento en el 2010 en Copenhague, pero no se pudo terminar, pues en el momento en que se caían las carteras, corrían a regresarlas.

Pero la confianza no es sólo un tema social. Tiene fuerte influencia en la economía: se estima que la confianza en Dinamarca le ahorra al sistema de justicia 15,000Kr ($36,000 MXN) por persona al año. Además, si  hay confianza en la sociedad, menor necesidad de burocracia, y por lo tanto menores costos de transacción. Entre empresas también es fundamental; comparten sus conocimientos y secretos entre ellas. Se dice que la industria de turbinas eólicas creció así en los 70, para convertirse hoy en la líder mundial.  Las industrias que requieren trabajadores muy calificados también se benefician: a mayor necesidad de trabajo calificado, mayor la dificultad de monitorear, por lo tanto la confianza se vuelve fundamental. Por eso países con alta confianza como Dinamarca, Finlandia y Suecia atraen muchas empresas farmacéuticas y de electrónica. De hecho Dinamarca, dado que no tienen mucho que exportar, vende esa confianza como capital humano. Christian Bjornskov, profesor de la Universidad de Aarhus, dice: “That´s what German businesses see in us. They have realized that it is cheaper to employ highly skilled workers here”. Pero entonces, ¿de dónde viene esa tendencia a confiar?, ¿viene inmersa en el cerebro danés?, ¿es un legado de su terrible pérdida de territorio?, ¿fueron los vikingos?, ¿es por su estado de bienestar? No se tiene una respuesta única; al parecer es una combinación de todas ellas.

Bjornskov dice que los niveles de confianza viene de años anteriores a las guerras mundiales, y que la cohesión social y la confianza dieron paso a que se pudiera instalar el sistema de bienestar: “Si quieres redistribuir la riqueza, es más fácil en una sociedad con altos niveles de confianza, porque se tiene la certeza de que se usará eficientemente”. Agrega: “Dinamarca tiene poca desigualdad y la mayor felicidad, pero si hubiera una correlación, esperarías que fuera lo mismo para otros países con baja desigualdad, pero no lo es; va más allá de eso”.

Bjornskov estudió los niveles de confianza en los estados de EUA. Minnesota tuvo los más altos, y es casualmente el estado con más inmigrantes escandinavos. Incluso Milton Friedman ha llegado a hablar de esto: un sueco de izquierda le dijo una vez que en Suecia no tenían pobreza; Friedman contestó: “Qué interesante, porque en EUA, entre los suecos, tampoco tenemos pobreza” dándole a entender que el éxito de su país se debía más a su cultura y genes que a sus políticas sociales.

Como en todo, siempre hay dos caras de la moneda. El profesor Ove Kaj Pedersen de la Copenhaguen Business School dice que los niveles de confianza vienen del estado de bienestar que el gobierno promueve: “Confías en el vecino porque sabes que paga los mismos impuestos que tú, y sabes que cuando él se enferma, le dan el mismo tratamiento que a ti. Confianza es saber que independientemente de la edad, sexo, riqueza, clase social o religión, tendrás las mismas oportunidades que tu vecino. No tienes que competir contra él o tenerle envidia. No tienes que aventajarte para ganarle. El estado de bienestar es la innovación más importante de cualquier país después de la posguerra. Antes de ellas, Dinamarca  estaba muy dividida: 25% de la población tenía los más altos ingresos, y otro 25% los más bajos; ahora tenemos 4% en los máximos, y 4% en los mínimos”.

Wilkinson y Pickett, epidemiólogos, usando datos del BM, observaron la directa correlación entre desigualdad de ingreso y problemas sociales como obesidad, crimen, abuso de drogas, enfermedad mental, depresión, estrés, etc. Observaron que EUA, Reino Unido y Portugal (países con menor igualdad), donde el top 20% gana hasta 9 veces más que el último 20%, son los países más afectados por este tipo de enfermedades sociales. Concluyen diciendo que la desigualdad germina estrés tanto en ricos como en pobres, y que el bienestar de la población es interdependiente (dependen unos de otros). Sin embargo la correlación directa no implica causalidad. Pero si su teoría es real, entonces  el país más feliz del mundo debería de ser aquel con mayor igualdad, pero ese no es el caso: Dinamarca ocupa el 6to lugar en igualdad. Aunque quizás esa diferencia de 5 lugares  se deba a la subjetividad de la palabra “felicidad”. Como dice Michael Booth: “Para un estadounidense decir que no es feliz, es un fracaso. Para un japonés decir que es feliz, es ser presumido”. Pero investigar sobre eso es tarea de antropólogos, y no de economistas.
Ante esta brecha entre igualdad y felicidad, los epidemiólogos se vieron forzados a buscar nuevas respuestas, y argumentaron que los indicadores de salud son más objetivos que las encuestas que preguntan “qué tan feliz eres”. Pero Dinamarca tampoco es el modelo a seguir en el sector salud; según el World Cancer Research Foundation, tienen las tasas más altas de cáncer en el mundo (326 casos por cada 100,000). También tienen la menor esperanza de vida de los países nórdicos, y una de las tasas de alcoholismo más altas de Europa. Entonces la salud no juega un papel protagonista en la felicidad humana.

Ante tanta incertidumbre sobre las razones de que los daneses sean tan felices, Michael Booth ofrece una respuesta: una vez que la sociedad sobrepasa un cierto nivel de igualdad, lleva a rendimientos decrecientes de felicidad, y por lo tanto otros factores toman mayor importancia en la determinación de la felicidad de la población.

Impuestos:
Aunque ya escribí en notas anteriores sobre el sistema impositivo, repaso algunos y escribo  nuevos para recordar los costos que implica el estado de bienestar:

Los daneses son los que más pagan por comprar bienes en tiendas (42% más que el promedio de Europa), los que más pagan por autos (180% sobre el valor del auto, y el petróleo está gravado con 75%), los que más pagan por comer en restaurantes (150% más), etc. En cuanto al ISR, el impuesto base es de 42%, pero puede llegar hasta 56%. Si se es dueño de una casa, 5% del valor de ésta se va a impuestos de propiedad. Según un reporte de Deloitte, si se toman en cuenta costos de crédito, agua, calefacción, mantenimiento y demás, los daneses pagan 70% más por tener una casa que el promedio europeo. Y si usas electricidad, se añade 76.5% a la cuenta. Por si fuera poco, el IVA es de 25% y está grabado en todo, desde comida hasta libros. Entonces, entre impuestos directos e indirectos se obtiene una cifra que va desde el 58% hasta el 72%; o sea el danés puede decidir sobre 1/3 de sus ingresos.

Y no, no ganan en la misma proporción. Están en 6to lugar de la OCDE en ingresos brutos, detrás de EUA e Irlanda por ejemplo.

Aunque defiendan los altos impuestos como perros (sería ilógico no hacerlo si más de la mitad de la población trabaja en el sector público), no pasan desapercibidos para Laffer:

La curva de Laffer nos dice que si la carga impositiva aumenta, aumentará la recaudación, pero pasado un punto máximo, la gente dejará de pagar impuestos, y a medida que los impuestos crezcan, menos gente pagará, y la recaudación caerá:

 

Y cuando la gente deja de pagar impuestos surgen los mercados negros, y los daneses, sorprendentemente, son fans de ellos. Según la Rockwool Foundation Research Unit, más del 50% de los daneses reportaron haber comprado bienes o servicios sin pagar impuestos (generalmente a turcos) en el último año. Otro 30% admitió que comprarían si una oferta decente se les hubiera presentado. Ove Kaj Pedersen dice que es un dato conocido por el gobierno, pero así mismo ignorado; destruir el mercado negro aniquilaría al sector privado, pues está hecho de empresas muy pequeñas que van de 5 a 7 empleados. De hecho, el 76% de las compañías danesas tiene menos de 19. Hacerse de la “vista gorda” resulta más sano e inteligente para la economía.

Otro factor que quizás sea causa de la felicidad danesa es la deuda privada, donde ocupan el primer lugar mundial. Los daneses deben, en promedio, 310% de su ingreso anual, más que el doble del portugués o español, y el cuádruple de los italianos. “Porqué ahorrar si todo lo paga el estado?” es la lógica danesa. No se tienen que preocupar por ahorrar, la salud y educación ya la tienen garantizada; sólo consumen. Además, Dinamarca tiene el sistema de pensiones más grande del mundo, y un seguro de desempleo extraordinario: 90% del último sueldo, con duración de hasta dos años. Los daneses apodan a éste sistema “Flexicurity”, haciendo alusión a la flexibilidad que tienen las empresas de despedir a la gente sin necesidad de previo aviso y con poca compensación, junto con la seguridad que el mercado laboral ofrece en tiempos de desempleo. En términos más económicos: prácticamente no tienen restricción presupuestaria, por lo tanto la utilidad es altísima (en economía utilidad y felicidad es básicamente lo mismo). ¿Qué otra razón quieren para  no ser felices?

Leyendo esto puede parecer que los impuestos son hermosos, ¿no? Bueno, se quedan cerca de serlo cuando son usados eficientemente por el gobierno, pero no terminan de serlo porque sacrifican productividad. En el 2013 un estudio reveló que los daneses estaban trabajando incluso menos de 29 horas a la semana, o sea alrededor de 1550 horas al año, o sea 190 horas menos a la semana que el promedio de la UE! Sólo a manera de confirmarlo, la Rockwool Research Fund registró la actividad de empleados en diversas empresas danesas cada 10 minutos para comparar lo que decían que trabajaban vs lo que en realidad hacían. El estudio reveló que la mayoría de los daneses son flojos, y que mentían sobre ello. También reveló que a niveles más altos, menor productividad; los CEO´s resultaron ser un descaro. Aunque horas hombre no signifiquen necesariamente productividad, sí están en alguna proporción relacionadas, y más si se tratan de 190 horas menos por persona laborando. Y es que la economía nos lo dice una y otra vez: todo es incentivos. “¿Para qué trabajar más duro, si sólo pagaré más impuestos?” Dinamarca se ha hecho víctima de su propio éxito.

Escribí brevemente sobre el concepto “hygge” en mi nota pasada, pero retomaré nuevamente para explicar los efectos que tiene en la sociedad y en la economía:

Hyyge define un estado de relajación, informal, de amigos, con vino, fogatas, velas y cervezas; es el “estar a gusto” en su máxima expresión. Pero la palabra esconde un secreto: dado que la idea es estar en confianza y relajados, no se deben tocar temas políticos ni controversiales; y como se busca el hygge lo más posible, pocas veces se hablan de temas profundos e importantes. Es una forma en que los daneses ponen una barrea entre ellos y el resto del mundo, para sentarse cómodos a beber vino y comer chocolates. Es la mejor manera de desviar temas controversiales o incómodos. Platiqué del caso Ayotzinapa, y fui tan ignorado como los padres de los estudiantes. Hoy en día esa pasividad de los daneses es preocupante, y Bjornskov no deja de mencionarlo; se le preguntó qué era lo que más temía sobre el futuro de Dinamarca, y contestó: “La complacencia. Tenemos éste problema masivo con el estado de bienestar, pero la gente sólo se sienta y espera a que el problema desaparezca (influencia del “hygge”). Tengo miedo de que nos continuemos mintiendo, haciéndonos creer que somos más listos, ricos y felices que el país vecino, hasta el punto en que acabemos como los griegos.”  El hygge es un ejemplo de cómo los eventos sociales influyen en la economía de un país.


¿Qué los hace felices? La pregunta queda sin una única respuesta. Hay varios datos que pueden guiar a ella: la igualdad de ingresos, la igualdad de género, la falta de corrupción, la alta confianza entre la sociedad, su historia (y la influencia que tiene en su mentalidad), el estado de bienestar, su postura ante la deuda privada, las pocas horas que trabajan y su bajo estrés laboral que el sistema “flexicurity” ofrece, la sociedad y su vocablo (hyyge), la igualdad de oportunidades (en educación principalmente), seguridad (2° país más seguro del mundo), etc. Lo interesante es que hay pruebas que demuestran con correlaciones que algunas de éstas variables, tomadas individualmente, no concuerdan con los resultados de la felicidad. Por lo tanto podemos decir que se trata de un modelo multivariado (de múltiples variables). Es una mezcla de tanto cosas buenas como malas, pero que ambas añaden una pisca a la receta. Es una combinación de un sinfín de ingredientes, un compuesto que no requiere orden y que por tanto es flexible, que puede incluir cientos de ingredientes y no incluir otro centenar, y aun así puede llegar al mismo resultado, porque el resultado no es único, y si no lo es, entonces debe de tener distintas definiciones, pero no las tiene; todos la llamamos felicidad, pero todos la vemos distinta, porque es una palabra tan delicada que está sujeta a juicios distintos; “cada cabeza un universo”, dicen. Llamémosla como la llamemos, en el idioma que sea, pero todos sabemos a qué nos referimos cuando hablamos de ella. Curioso, ¿no? En pleno siglo XXI, estando todos interconectados a todo momento, y no hemos logrado ponernos de acuerdo sobre su definición. No hemos logrado fijar una única descripción sobre lo que nos es más importante como especie humana, sobre lo que es para muchos la razón de ser. Claro es que lo hemos intentado; genios, pensadores e intelectuales lo han abordado, y aun así millones difieren. Hemos encontrado funciones de utilidad que se le asemejan, pero aún nos da miedo llamarla “función de felicidad”. Quizás no sea necesario definir. Quizás baste con sentirla. Pero ante tanta incertidumbre hay algo de cierto en todo: eso que gozan los daneses, y en general todos los escandinavos, es bueno, y es sin duda mejor que tener delincuencia, corrupción, desigualdad y violencia. Eso que tienen los nórdicos no los tienen las economías BRIC, ni el “Mexican Moment” que tanto se ha prometido, tampoco los tigres asíaticos, ni EUA con su capitalismo de libro, eso existe sólo en el muy norte de Europa, y si queremos tener algo similar, debemos de voltear a verlos, porque ahí, ahí en esas tierras frías, mojadas y nubladas, es donde está la gente que se ha acercado más a encontrar la definición de felicidad, la que tantos siglos hemos buscado, por la que hemos muerto y enloquecido, por la que vivimos.

Referencias:

1.- Booth, Michael. The almost nearly perfect people. London: Jonathan Cape, 2014.
2.- Helen Dyrbye, Steven Harris, Thomas Golzen. Xenophobe´s guide to the Danes. Ed. Catriona Tulloch Scott. Kobenhavn: Xenophobe´s, 2013.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

México, el paciente más necio

Otra comparación de políticas sociales y económicas entre México y Dinamarca

Artículo escrito por Alejandro Limón Portillo.

Quizá la solución viene desde la cocina. “Ellas lavan platos, ropa, cocinan, y se dedican a la casa. ¿Nosotros? Nosotros les llevamos el pan”. Error, mexicanos, el científico Geert Hofstede[i] descubrió que sociedades con mayor equidad de género resultan ser más felices. Y como recordarán, en mi artículo pasado vimos dos ejemplos de cómo Dinamarca lidera el rubro: mujeres con mejores resultados académicos que varones y una política de maternidad que incluye forzosamente al padre. Los resultados de felicidad ya los conocemos.

Cada año, el World Economic Forum publica el Global Gender Gap Report[ii], un índice de medición de igualdad de género, donde el número 1 representa la total igualdad, y el 0 lo opuesto. Los cinco primeros lugares de este año los lideran los nórdicos: Islandia (.859), Finlandia (.845), Noruega (.837), Suecia (.816) y Dinamarca (.802). Y, ¿dónde están las señoras de la casa?”, diría Peña Nieto. Bueno, están en la lavandería buscando un arduo 80° lugar, y reprobando la materia con un .6900 (usando la escala del sistema Tec de Monterrey). Así es, detrás de países como Senegal, Israel, Botsuana, Kazakstán, Kenia, etc. Usar la comparación de esta manera no es un insulto hacia esos países, sino un cumplido. Es admirable que con considerablemente menos recursos que nosotros logren superarnos en este ámbito.

Hofstede definió los valores masculinos como: acción, jerarquía, poder y nacionalismo, y los nombró “verticales”. A los femeninos (horizontales) les asignó colaboración, intuición, comunidad e igualitarismo. En su estudio observó que los países felices tienden a tener una estructura de valores horizontales (ej. Suecia, Dinamarca, Islandia), mientras que países con valores verticales (ej. Japón, Corea del Sur, Turquía) son muy inferiores en términos de felicidad. Basándome en la teoría de Hofstede, encuentro una posible explicación a esto:

Las sociedades que tienen baja igualdad de género tienden a beneficiar más al varón, el cual tendrá relativamente un más fácil acceso a puestos altos que la mujer. Esa sociedad tendrá roles laborales: hombres irán a producción y mujeres tendrán el papel de apoyo. Este sistema de apartar a las mujeres de altos puestos carga mucho estrés al hombre, que convive (compite) con otros hombres (de la misma sociedad) con mismo esquema de valores verticales. Entonces la jornada laboral se convierte en un juego de guerra de desgaste (en teoría de juegos se llama war of attrition). Pero todos en algún momento nos cansamos de competir. Sin embargo el trabajo no es un juego, y uno no puede simplemente retirarse, la mayoría tiene ataduras económicas y debe continuar laborando. Y, ¿qué es, sino una disminución de la felicidad, el tener que trabajar a la fuerza? El sistema de patriarcado hace al mismo hombre su víctima, teniendo como resultado que la mujer, libre del mismo, resulte más feliz. Pero Dinamarca no juega a esto, y los resultados hablan por sí solos. Así que caballeros, podemos empezar por lavar los platos esta noche.

Siendo Suecia vecino de Dinamarca considero que vale la pena comentar brevemente las medidas que tomaron para reducir la prostitución[iii], más aún cuando en Estocolmo, la capital, a solo cinco años de introducir la política, se redujo la cantidad de prostitutas en 2/3, y la cantidad de clientes en un 80%. Pero, ¿cómo lo hicieron? Penando el exceso de valores verticales. Los suecos consideran la prostitución como un acto de agresión del hombre hacia la mujer, que continuará siempre y cuando haya demandantes del servicio, pero si se logra penalizar al comprador, se acabará con la demanda, y pronto con la oferta. Se crearon agentes de policía encargados solo de ese asunto, y se les capacitó a profundidad a base de educación; tenían que convencerse de que la prostitución era un daño a la mujer. Un sistema de incentivos (becas por dejar la labor) que motivaba a las prostitutas a dejar su labor, y una campaña para educar a la población en general, respaldaron el movimiento. Reduciendo valores verticales minimizaron la prostitución, aumentaron igualdad de género y confirmaron que esta sí contribuye a mejorar el bienestar de la población.

¿Neoinstitucionalistas económicos?

Estos países nórdicos son el vivo ejemplo de cómo las instituciones afectan al país. En el caso de la igualdad de género, el buen diseño de la institución correspondiente hizo que la situación de las mujeres cambiara, que se modificaran actividades laborales de la población,  que mejorara el nivel de felicidad nacional y que la cultura evolucionara, cambiando entonces el ADN del país.  Quizás el mandarlas al diablo no sea la mejor solución tanto para gobernar un país como para ganar votos, ¿verdad AMLO?

Sucede lo mismo en México, nuestras instituciones nos definen. El IMSS, el CONACYT, la COFECO, SEDESOL, el INEGI, el INE (antes IFE), la SEP, la CONADE, entre otras, determinan nuestra educación, salud, acceso a bienes y servicios, seguridad, democracia, economía y demás, que son sin duda el alma de México. Pero, ¿qué tanto nos afectan? A continuación un ejemplo:

Teniendo una mala institución encargada de la educación obtenemos niños sin una preparación necesaria para laborar profesionalmente. Al no ser requeridos por la economía caen al desempleo, de donde les surgirán dos opciones:

a)      Buscar un oficio
b)      Dedicarse a la delincuencia

Si siguen la opción A, tendremos oficios que resultan ser típicamente mexicanos (algunos traspasados de generación en generación): boleadores de zapatos, organilleros, mariachis, manejadores de trajineras, malabaristas de semáforo, preparadores de esquites, micheladas y espiropapas con limón y salsa, taqueros, carpinteros, productores de dulces de leche y hasta vendedores de películas piratas.

Si siguen la opción B tendremos lo que en estos últimos meses hemos vivido intensamente: inseguridad. Niños que descubrieron que la delincuencia paga más que muchos (¿todos?) oficios. Puede ser desde un ladrón de un celular en un concierto, sin si quiera un arma blanca, hasta la mano derecha del Chapo Guzmán, controlando estados enteros de la República.

Claro que para elegir alguno de esos caminos influyen muchas cosas más, pero esto solo es un ejemplo de cómo teniendo aunque sea sólo una institución deficiente, en este caso la de educación, se crea cultura, ya sea buena o mala. ¿Qué sería de nosotros como mexicanos si tuviéramos una SEP, una CONADE, un IFE (ahora INE) de primerísima calidad? A ciencia cierta tendríamos más premios Nobel; los mexicanos somos inteligentes: nada menos el 9/11/14, donde niños mexicanos ganaron la competencia de robótica en la NASA[iv], por ejemplo. Tendríamos muchos más deportistas destacados de los que tenemos, pues talento hay, pero no suficiente apoyo e infraestructura. Tendríamos muy probablemente otros gobernantes, y con ellos otras políticas y otros destinos. Tendríamos posiblemente muchos menos desempleados, y sin ellos, muchos menos boleadores de zapatos, organilleros, mariachis, manejadores de trajineras, preparadores de esquites… ¿Cuál sería entonces nuestra imagen nacional si nos quedásemos sin ellos?

Cambiaríamos, claro, pero quizá para algo mejor. Dinamarca no tiene poco tiempo de ser un país desarrollado, y cuenta con mucha historia y cultura detrás de sí:
·         Sus vikingos.
·         Mitos y leyendas sobre troles.
·         Hygge: (en términos mexicanos) la situación y el momento de estar “a gustísimo”.
·         El popular Janteloven: los 10 mandamientos de la igualdad. En términos mexicanos, nadie puede ser mamón.
·         La cultura LEGO: así es, es una empresa danesa, el nombre proviene de: leg godt, que significa juega bien, haciendo alusión a ser honesto.
·         Christiana: ciudad hippie dentro de Copenhague; el Green light district, único lugar del mundo donde no hay leyes, se prohíben solo 4 cosas: no armas, no policías, no metanfetaminas, no correr.
·         Fama de ser ambientalistas, y casualmente las personas más felices del mundo.
·         Estatus social: donde se busca ser clase media y el snob no existe.
·         Su manera directa de hablar: no está en su deber dar explicaciones a nadie; solo usan el sorry en situaciones extremas, y no existe traducción directa de “por favor” al danés, pues no lo usan, ellos exigen.
·         Su frialdad: un apretón de manos es más que suficiente.
·         El ciclismo.
·         El handball: deporte nacional.
·         Los jardines del Tivoli: jardines excéntricos muy adornados dentro del parque de diversiones, rodeado de música, cafés, amigos, shows, arlequines; muy hygge.
·         Snaps: bebida alcóholica a base de papas.
·         Cerveza: Carlsberg, Tuborg, y las cervezas navideñas.
·         Alianza con Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
·         El delicioso pan danés.
·         El altísimo consumo de tocino: Dinamarca tiene casi el doble de cerdos que de habitantes.
·         El dannebrog: serenata que entre amigos se llevan para festejar las bodas de plata.
·         El sistema de prisiones: Trátalo agresivamente, agresivo responderá”, la mayoría de los presos, mientras cumplen sentencia pueden ir a sus casa en fines de semana y manejar sus negocios vía teléfono o correspondencia.
·         Literatura: Hans Chrisitian Andersen y otros 2 premios Nobel en el área.
·         El Royal Danish Ballet.
·         Las sinfonías de Carl Nielsen.
·         Skagen: la ciudad de intelectuales, al norte de Dinamarca, donde pintores y músicos de toda Europa van a inspirarse.
·         La Reina Margrethe y toda la monarquía.
·         Su nivel de no-corrupción: el más alto del mundo (como vimos en mi nota pasada).

Esto, y mucho más moldea la cultura danesa para hacer a un danés lo que es, y sus instituciones están detrás. Dinamarca nos da el ejemplo de que desarrollarse no implica eliminar tradiciones y cultura. México evolucionaría con instituciones eficientes; nuestros gustos e intereses cambiarían, y como consecuencia nuestra oferta de bienes, servicios e industrias. Seríamos otros, a menos de que todos nuestros oficios se practiquen por placer, y no por necesidad, pero ese es un misterio que solo quienes los ofician saben.

Así que, otra explicación al por qué de la felicidad de los daneses es por el diseño y desempeño eficiente de sus instituciones. Si los mexicanos queremos escalar en el índice de felicidad podemos empezar por trabajar en mejorarlas.

Se mencionaron algunos datos sobre el sistema de educación danés en mi nota pasada, pero no escribí sobre los créditos educativos. Pero, ¿qué necesidad hay de que existan si el servicio es gratuito (hasta la maestría) y todos los alumnos tienen una beca mensual de MXN $13, 000?
La idea principal es para que el estudiante complemente sus estudios (una segunda licenciatura, segunda maestría o PhD) o su formación en general. Como ejemplo de esta última puede ser el caso de mi compañero de piso, quien solicitó un crédito para poder ir a Nueva York a tocar con su banda en una gira por EUA. Como estos préstamos los ofrece el estado, su objetivo no es que sea una fuente fuerte nacional de ingresos, por lo que las tasas son bajas (generalmente 4%, pero el Parlamento las puede modificar según casos específicos). Tienen un lapso de 15 años después de la graduación para terminar de pagar[v].

Como podemos ver, Dinamarca da todos los incentivos para que sus ciudadanos estudien.  Nuevamente: si queremos asemejarnos a ser un país desarrollado (y feliz), la educación es uno de los pilares que hay que mejorar.

Pero tanta educación requiere un descanso, ¿no?. El hecho de que se tengan precios altos en todo el país, más el hecho de todos estudien mucho, hace que nazcan los Friday Bars. Se puede tener una conferencia interesante a mediodía de un viernes común en el auditorio de una facultad, pero 12 horas después, allí mismo, se abre una barra donde se ofrecen bebidas mucho más baratas que en los bares de la ciudad, donde los alumnos y profesores pueden beber barato en un ambiente relajado e intelectual. En Aarhus, la ciudad donde vivo actualmente, el mejor y más famoso es el de Matemáticas. Y casualmente Filosofía, su eterno rival histórico, es quien le ofrece más competencia, pues vende las cervezas más baratas de toda la ciudad, y posiblemente las de toda Dinamarca: 5 DKK, o MXN $12.5. Química, medicina y teología no se quedan detrás, pero quienes sí lo hacen son los bares de la ciudad. Tal es la victoria de los Friday Bars sobre antros de la ciudad, que el gobierno ha prohibido que todas las facultades abran todos los viernes, así que ahora se turnan: un fin abre negocios, el siguiente derecho, después matemáticas, etc.

La justificación legal para beber dentro de, incluso salones, es fomentar la red de contactos, donde los estudiantes puedan convivir con profesores y alumnos de distintas áreas y edades, lo que aumenta la probabilidad de que el alumnado tenga un futuro exitoso. Incluso hay empresas que financian los Friday Bars para atraer a los estudiantes más brillantes[vi].

Quizá la estrategia les funcione, pues sin duda sus estudiantes le resultan ser productivos a la economía, pero no sin altos costos sociales. Vimos en mi artículo pasado que Dinamarca figura en el primer lugar de alcoholismo juvenil, y era claro esperar que después de la graduación siguieran bebiendo: el Global status report on alcohol and health 2014[vii] ubicó a Dinamarca en sexto lugar, de las 194 naciones pertenecientes a la ONU, en mayor consumo de alcohol per cápita. Beben 89.9 litros de cerveza per cápita anual, y 13.5 de alcohol puro.

Y como el viejo dicho dice: “Una cosa lleva a otra”, el alcoholismo puede llevar a la depresión[viii], donde las cosas se complican, y ya no se curan con chilaquiles o clamatos. Quizás el no ver el sol por tanto tiempo los deprima, o quizá es un error o evolución en la prescripción de los medicamentos, como dice The Guardian[ix] en una nota del año pasado, pero es un hecho que en Dinamarca el consumo de antidepresivos aumentó en más del 140% del año 2000 al 2011 (85 dosis diarias por cada 1000 habitantes). Quizás hemos sido unos tontos y no se nos ha ocurrido que para ser felices hay que erradicar la infelicidad, pues también Noruega (58 dosis diarias/1000 habitantes), Finlandia (70), Suecia (79) e Islandia (106, con el 1° lugar) están por sobre la media de la OCDE[x] en consumo de los mismos. Quizá ahorita mismo los machistas ya estén buscando una correlación positiva con el nivel de igualdad de género. Muchas cosas se podrán inferir, pero no olvidemos que en este periodo de once años se vivió en el mundo la segunda peor crisis económica de la historia. Con este punto en mente vemos que el consumo en Portugal y España, entre el año 2007 y 2011 aumentó en un 23%, y en Alemania un 46%. Aunque esto explique en parte el comportamiento, hay otros factores detrás, como el exceso de recetas de antidepresivos, o la capacidad de que curen ya otras enfermedades asociadas[xi], pero es un hecho que algo anda mal en torno a este tema en estas sociedades “alegre – depresivas”.

Con el alcoholismo y los antidepresivos confirmamos nuevamente que no existe utopía viviente. Ser de las sociedades más igualitarias en términos de género y clase económica, tener instituciones de primera clase, apoyo casi infinito para la educación, y las muchas otras cosas que vimos en mi artículo pasado, no garantizan un paraíso. Todo conlleva un costo.

La buena noticia es que la utopía no es necesaria para tener felicidad. Lo que sí es necesario para alcanzarla, según el Happiness Research Institute (HRI)[xii] es una receta con 8 ingredientes: confianza, seguridad, riqueza, libertad, trabajo, democracia, sociedad civil y balance vida-trabajo. Como podemos ver, son muy similares a los patrones que la OCDE toma para su Better Life Index, por lo tanto hay algo de correcto en que esos patrones lleven a la felicidad. Pero encuentro algo muy curioso en la perspectiva que tienen hacia la confianza y libertad:

Les gusta tener confianza en la gente: dejan a sus bebés en las carriolas afuera de las tiendas, los supers tienen productos afuera del edificio, dejan puestos de negocios sin atender, sabiendo que el cliente tomará un producto y pagará lo debido. Confían. Si hacen esto es porque no les gustar tener vigilancia. Pero a la vez les repudia que algunas personas tomen ventaja de esto (y de otros sistemas, como el pago de impuestos), por lo que instalan vigilancia para asegurarse de que el sistema en general funcione. Si este funciona como debe, entonces alcanzan la felicidad suprema; trabajan los 8 pistones que encienden la economía danesa, y eso los manda al paraíso. Modelado en una gráfica podría verse de la siguiente manera:
 Como podemos observar en la gráfica, a medida que incrementan las unidades de vigilancia, la felicidad también aumenta (asumí una relación de uno a uno, para fines de simplicidad). Esto quiere decir que les gusta tener un gobierno que observe y regule el sistema, de manera que funcione. Pero llega un punto en que “demasiada” vigilancia les incomoda. Como el estudio del HRI revela a través de la encuesta a 10, 000 daneses, confiar en el otro hace que las cosas sean más fáciles; más fáciles que contar con guardias de seguridad vigilando las calles, que instalar cámaras de seguridad en las tiendas, que poner códigos de barras en todos los productos, y que caminar con miedo por las calles. Eso los haría infelices., incluso tanto como si el sistema no funcionara en lo absoluto.

Me hubiera gustado graficar lo mismo para el caso de México, pero por lo que se ha vivido en el país en los últimos meses no estoy seguro qué tan conforme esté la gente con el sistema de vigilancia/seguridad. Por lo menos sabemos que para los ciudadanos de Ayotzinapa la gráfica sería totalmente distinta.

Para cerrar este segundo artículo sobre mi estancia en Dinamarca, solo quiero exponer mi reflexión sobre lo comentado vs. lo que se ha vivido recientemente en México:

Vivir en un país que tiene los mejores estándares de vida lleva a pensar que se ha viajado al futuro. Un futuro donde hay ciudadanos evolucionados preocupados por el desarrollo de la sociedad, de su economía y del medio ambiente. Si se camina por el callejón más cerrado de Ribe, o por la avenida principal de Copenhague se puede sentir que no hay problemas; que ya todo está arreglado; que ya llegamos a la meta. Sin embargo esto no es el futuro, es el mismo presente que vive México a miles de kilómetros de distancia. Mientras acá se subsidia el tour de una banda de rock estudiantil, con fines académicos, en Ayotzinapa desaparecen 43 estudiantes. El contraste es fuerte, pero se puede usar a nuestro favor: podemos traer cosas del “futuro”, pero con la ventaja de escoger qué llevarnos y qué no. Dinamarca y sus hermanos nórdicos han hecho experimentos que les han funcionado de maravilla, pero han conllevado costos que nosotros ya observamos y podemos evitar. Quizá hayamos pecado de Free-Riders, pero si ya lo hicimos entonces tomemos ventaja. Podemos llevarnos a Guerrero políticas educativas, a Sinaloa políticas de seguridad, al DF políticas ambientalistas. Podemos “extrapolar” lo mejor de estos países y evitar desastres como los recién vividos. Podemos depurarlas y dejar los antidepresivos en los escandinavos. Tenemos la receta y los efectos secundarios. Dejemos de ser necios y tomémonos la medicina, mi México.

Referencias




[i] http://scholarworks.gvsu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1014&context=orpc
[ii] http://reports.weforum.org/global-gender-gap-report-2014/rankings/
[iii] http://justicewomen.com/cj_sweden_sp.html
[iv] http://mexico.cnn.com/tecnologia/2014/11/09/ninos-mexicanos-triunfan-con-proyectos-en-el-centro-espacial-de-la-nasa
[v] http://www.su.dk/English/Sider/agency.aspx
[vi] http://alcoholcultureindenmark.webbyen.dk/
[vii] http://www.who.int/substance_abuse/publications/global_alcohol_report/en/
[viii] http://www.apa.org/centrodeapoyo/alcohol.aspx
[ix] http://www.theguardian.com/society/2013/nov/20/antidepressant-use-rise-world-oecd
[x] http://www.oecd.org/els/health-systems/Health-at-a-Glance-2013.pdf
[xi] http://www.huffingtonpost.es/2013/11/21/antidepresivos-espana-consumo-decada_n_4315552.html
[xii] http://www.happinessresearchinstitute.com/danish-happiness-explained/4578972751

martes, 21 de octubre de 2014

Efecto Domino

Artículo escrito por Rosa Yuritzi Ramírez Montiel. 

Para iniciar con este tema, se han preguntado: ¿qué tan conectados estamos para reflejar la economía de nuestro país?  El flujo circular cerrado de la economía (microeconomía) nos ayudará a llegar a la respuesta planteada. 

El flujo consiste en tres importantes partes, que son:
·   El gobierno, que tiene funciones como: proveer educación, salud, seguridad, empleo, crecimiento económico, desarrollo sustentable, combate a la pobreza, recaudación de impuestos, entre otros para la mejora día a día del ciudadano. Con esta organización, la familia y las empresas podrán convivir en un mejor ambiente para desarrollarse profesionalmente.
·   Las empresas, en donde se incluye a toda empresa nacional que tiene la función de proporcionar crecimiento económico por medio de su producción.


·   Las familias tienen dos papeles importantes, porque son quienes complementan nuestro flujo. Son dueñas de los factores de producción (tierra, trabajo, capital) y del conocimiento asociado, y son la unidad elemental de consumo. 


     La interacción de estos agentes provoca dos mercados: 1) el mercado de bienes y servicios, que consiste en la oferta de bienes y servicios al sector familia para satisfacer sus necesidades, por parte de las empresas, para que estas reciban a cambio un bien que es el dinero para volver a utilizarlo, ya sea para mayor producción, inversión, etc. y 2) el mercado de factores, que es donde las familias ofrecen los factores de producción a las empresas para recibir dinero que les sirve para tener poder de compra en el flujo. Estos mercados son observados y regulados por el gobierno, bajo las funciones que tiene, para conseguir el beneficio de ambos. Las familias depositan en el gobierno el poder para resolver algunos de los problemas que le atañen, mientras que al mismo tiempo le otorgan la capacidad de regular las actividades económicas. Las empresas cuentan con el apoyo del gobierno para crecer dentro del país ofreciendo sus bienes y servicios a las familias.

     Para hacer una demostración de cómo funciona este flujo, hablemos de Brenda y Carlos con sus dos hijos; ellos forman una familia. El matrimonio desde hace 3 años ofrece su trabajo a la empresa “Klatz” por $36,000 entre los dos mensualmente; la empresa se dedica a la distribución de productos agrícolas. Por otra parte, el gobierno ha incorporado un subsidio a este tipo de bienes porque han tenido problemas de escasez. Esta ayuda beneficia a la empresa para que no suba los precios de sus bienes y pueda seguir distribuyéndolos a las familias. No solo se ve afectada “Klatz”, sino también otras empresas con el mismo giro y las empresas que producen dichos producto agrícolas. La familia de Brenda y Carlos depende de estos bienes, porque su alimentación está basada en la compra de estos productos. Ellos gastan aproximadamente $6,000 en bienes de la empresa “Klatz”.
     En nuestro ejemplo, encontramos a los mercados y los agentes mencionados en constante interacción. Existen muchos movimientos en un día, y millones en el transcurso del año, y solo por mencionar algunos conocemos las nuevas políticas para el crecimiento, nuevos edificios para la salud y educación de las familias, apoyo financiero a empresas, impulso para la mejora de la seguridad en el país, ganancia de mayor credibilidad del gobierno frente a las familias, empresas con nuevos proyectos para crecer, desarrollo de la tecnología, etc. Todos estos movimientos se reflejan en los análisis económicos. Por ejemplo, la población ocupada, que es la que está aportando ingresos a las familias, en los últimos trimestres no ha tenido crecimiento y al compararla con el año 2013 tenemos una reducción de 58,140 personas. Aquí es donde el gobierno puede empezar a tomar medidas para generar empleo y crecimiento económico.


     Las personas empleadas generan bienes y servicios en las empresas, entonces para medir esta producción, tomaremos en cuenta el índice global de productividad laboral de la economía. Observamos que a pesar de que la población ocupada se está reduciendo, el índice no se ve afectado. Esto es una buena noticia para el PIN (Producto Interno Neto), porque el nivel de vida de las familias y la salud de las empresas están mejorando conforme pasa el tiempo. Aunque estos dos agentes se encuentren bien, esto no refleja totalmente la mejora del flujo, porque tenemos una baja en la población ocupada y no sabemos qué repercusiones puedan existir para las empresas, las familias y el gobierno al momento de seguir planeando crecimiento; por lo tanto hay que tomar medidas para los siguientes trimestres.



      Ahora el PIN nos ayudará a observar que tan eficientes han sido los trabajos de los tres agentes. Tenemos un crecimiento de 426,658.59 millones de pesos en el último año. Las propuestas e implementaciones que se realizaron en el 2013 generaron beneficios para todos en ese mismo año. Por el historial que se observa, se puede deducir que las decisiones que han tomado los agentes son buenas. El crecimiento del PIN del país desde el 2009 no ha dejado de crecer.


     Entonces, ¿qué tan conectados estamos para reflejar la economía de nuestro país? La respuesta es que estamos bastante conectados, porque cada agente tiene un papel importante en llevar el bienestar para sí y para la economía. Si uno falla todos nos vemos afectados; existe una sinergia, no hay más. Las decisiones hechas día a día se verán reflejadas en un futuro en los índices económicos. Para este año tenemos una crisis azucarera (porque hay exceso de oferta), la ley de ingresos del 2015 con nuevas modificaciones en los impuestos y aumento en la deuda pública. También se espera que la ropa mexicana siga creciendo como hasta ahora, estuvo la devaluación del peso en la semana pasada (que es la peor de este año), se sabe que la producción de esferas crece cada año 5%, en Chiapas se busca elevar la competitividad empresarial, entre muchas otras cosas.
     Los tres agentes pueden reflejar un efecto domino, porque si uno tiene problemas, contamina al resto. Por esta razón, es necesario que ellos tomen medidas para detener el efecto, ya que existe una gran incertidumbre en si las decisiones que se tomen en ese momento resolverán el problema rápidamente para que no se enferme todo el flujo y se haga un círculo vicioso inmediatamente.