lunes, 5 de mayo de 2014

Burbuja tecnológica 2.0

Antes de que el artículo hable por sí mismo, queremos anunciar que en ésta semana tendremos un artículo de un estudiante invitado: Adrian Joshua Melo Gutiérrez. Él estudia la carrera de Economía y Finanzas (LEF) en 4to semestre, y proporcionó para nosotros éste artículo titulado "Burbuja tecnológica 2.0". También es importante destacar que forma parte de la selección nacional de Lacrosse. Aprovechamos para anunciar también que el blog tendrá un par de semanas de descanso (por exámenes finales), y después se dará a conocer el procedimiento que tendrán las publicaciones en verano.


Artículo escrito por Adrián Joshua Melo Gutiérrez:

Recuerdo que en el 1999 yo era pequeño, las computadoras eran una novedad y el internet era aún desconocido para mí. También recuerdo que mi papá estaba metido en empresas de tecnología y hablaba del Y2K, errores de computadora y que había una burbuja tecnológica. En el momento me imaginé algo así:


Pero luego me explicó, después de su fascinación por mi inocencia, que era todo en términos de puntajes, contabilidad y dinero, que se veía más parecido a esto:





Fast-forward a 2014, en 4to semestre de la carrera de Economía y Finanzas en el ITESM CCM, soy un poco más capaz de entender acciones, mercados y política. También soy capaz de entender que el mercado bursátil de tecnología NASDAQ está de nuevo al mismo nivel que en 2000:




También ya soy capaz de darme cuenta que la mayoría de las empresas tecnológicas tienen una relación "Precio de acción-Ganancias" descomunalmente grande, ejemplo:
  • LinkedIn: 846
  • GuideWire Software: 702
  • Amazon: 580
  • Netflix: 199
  • Facebook: 92

Twitter tiene “una capitalización de Mercado (valor total de acciones emitidas) de $30 mil millones de USD, sin ingresos y con una relación de Precio de acción-ventas de 44.” (Tobak, S.)

Comparado con empresas productoras de mercancía tangibles:
  • Ford: 8.66
  • Apple: 13.3
  • Coca-Cola 20
  • Samsung 6.74

A esto le podemos sumar las constantes IPOs (oferta pública inicial) de compañías de tecnología. Una que me llamó muchísimo la atención es la IPO de King, los creadores de Candy Crush. ¿Cómo es que una compañía de juegos móviles llega a la Bolsa de Valores? Según México Tech News, página de Facebook: “Los creadores del adictivo juego Candy Crush hicieron una Oferta Pública Inicial para salir a la Bolsa de Valores de tecnología de EUA (NASDAQ), valuando su acción en $22.50 USD y la empresa en $7 mil millones de dólares.” Con 180 juegos desarrollados, sólo 3 les dieron el 95% de sus ingresos en el 4to cuarto de 2013: Candy Crush, Pet Rescue y Farm Heroes. A mi punto de vista es una torre recién construída sobre cimientos de papel. Y esto es sólo el comienzo, también Palantir, Pinterest, Box, Spotify, Fab, y Square hicieron su IPO y están valuadas en más de Mil millones de dólares cada una.


Facebook compra Whatsapp por $19 mil millones de dólares, pero sólo $4 mil millones en cash, todo lo demás en acciones de la inflada Facebook. Por supuesto que se pueden dar el lujo de gastar el 10% de su capitalización de mercado de $180 mil millones de dólares por 400 millones de usuarios, cuando con lo que pagan son acciones en esteroides.
Todo esto me lleva a pensar que no necesito otro año de carrera para darme cuenta de lo que está sucediendo: Burbuja tecnológica 2.0.


Después de 14 años regresa la más novedosa de las burbujas, creada en el ciberespacio con millones de usuarios que aprueban las deficiencias, con CEOs multimillonarios y futuros trabajadores desempleados.
Ya no tendré que recurrir a la memoria para saber qué es una crisis y desesmpleo originados por internet, pues estoy por verla con mis propios ojos.





Fuentes:
  • México Tech News consultado en https://www.facebook.com/MexicoTechNews
  • Precio de acción-gananias al 27 de marzo de 2014, consultado en Google Finance.
  • Tobak, S. (2014) It’s official, we’re in a tech bubble. FoxBusiness: EUA.

lunes, 28 de abril de 2014

¿Con melón o con sandía?


A diario tomamos decisiones y éstas siempre nos generan un costo Al tomar una decisión dejamos el resto de las oportunidades y nos hace tomar un camino con  diferentes beneficios a las que no se eligieron, el costo de oportunidad nos hace observar la segunda mejor alternativa a la que renunciamos. Entonces puede ser utilizado para que veamos cual de nuestras decisiones es más aceptable para nosotros y poder evaluarlo después, ya sea para no volver a elegirla o elegirla con mayor frecuencia siempre y cuando nos genere mayor beneficio ésta decisión.

Suele ocurrirnos que en la mayoría de nuestros días no nos suele alcanzar para realizar las actividades que queremos, necesitamos elegir cual de realizaremos y las seleccionaremos bajo nuestras preferencias, restricciones y beneficios obtenidos, en estas decisiones encontramos el costo de oportunidad, que anteriormente lo definimos; por ejemplo, tenemos a Mauricio a quien le gusta salir  los fines de semana para disfrutar el que no tiene clases al mismo tiempo tiene que terminar el proyecto de su materia favorita que por cuestiones externas no ha podido ni empezar, llamemos “a” y “b” a sus alternativas correspondientemente, su restricción en “a” es que tiene disponible $600 para gastarlo y en “b” es el tiempo (porque aunque sea su materia favorita le gusta que sea perfecto y se tarda mucho en los detalles), beneficios en “a” es diversión, hacer más amigos y por supuesto liberar el estrés de la semana, ahora en “b” es una buena nota en el proyecto y por lo tanto en la calificación final ya que vale el 45%. Supongamos que Mauricio optó por la alternativa “a”, su costo de oportunidad fue la “b” y si elige “b” su costo de oportunidad es “a”. En este ejemplo solo analizamos dos alternativas pero pueden ser más y en este caso sería la segunda mejor opción de esas alternativas o sea que si tendremos que profundizar un poco más con respecto a los beneficios, preferencias y restricciones que tenemos. 

El ejemplo de Mauricio no tiene exactamente una solución, si estuvieras en los zapatos de Mauricio ¿a qué le darías más importancia? y ¿estarías dispuesto a aceptar ese costo de oportunidad?

Las decisiones que tomamos diariamente dependen de nuestras preferencias, restricciones y beneficios, por supuesto que no tenemos que olvidar los incentivos, ya que nos pueden cambiar nuestra conducta y motivarnos a tomar decisiones específicas.


Recuerden que siempre podemos conseguir mejores beneficios en nuestras decisiones solo es cuestión de dedicarle un poco de más tiempo; nuestro futuro depende de ellas.  Realicemos nuestras decisiones lo mejor posible porque sea cual sea la decisión, lo cierto es que no podemos obtener más de algo sin obtener menos de otra cosa.

Artículo escrito por Yuritzi Ramírez Montiel 

miércoles, 23 de abril de 2014

El Mercado de Parejas: La Explicación Económica de las Relaciones de Pareja


La teoría Microeconómica es capaz de dar explicación a múltiples fenómenos, de hecho se puede utilizar hoy en día para analizar casi cualquier situación relacionada con incentivos (como política, crimen, educación o discriminación racial ), en esta ocasión  revisaremos uno de los modelos microeconómicos más famosos y controvertidos, nos referimos al modelo del mercado de parejas (En inglés “the Marriage Market”, no obstante en español suena bien traducido como el mercado de parejas) de Gary Becker.

En 1973 Gary Becker publicó su trabajo titulado “A theory of Marriage”, dicho artículo es pionero en ampliar el enfoque de estudio de la teoría microeconómica a otros campos distintos de las decisiones de producción o consumo, no obstante lo sorprendente del modelo es la certeza de sus predicciones y la explicación económica que brinda a cada resultado. Para comenzar a entender el modelo del mercado de Parejas hay que tener en cuenta que la decisión de tener una pareja (que para efectos del trabajo de Becker comienza cuando los individuos viven bajo el mismo techo) es una cuestión meramente económica, la cual se efectúa solamente si ambos individuos se ven beneficiados.

Los individuos que participan en el mercado de parejas (al igual que cualquier agente microeconómico) buscan maximizar su beneficio que es una función creciente del consumo, el tiempo de ocio y demás rasgos de la pareja, según Gary Becker un individuo soltero debe hacer frente a sus distintas necesidades de consumo y ocio limitado a su restricción presupuestaria sobre la que debe decidir cuánto tiempo de su día dedicará al trabajo (actividad necesaria para tener acceso a un nivel ingreso el cual garantice su consumo) o actividades de ocio (las actividades de ocio bajo este análisis son necesarias para mantener en funcionamiento el hogar del individuo), bajo esta óptica individuos solteros de diferentes sexos no pueden especializarse de manera intensiva en actividades  de trabajo u ocio, pues en el caso de especializarse en actividades de ocio, necesarias para el hogar su consumo disminuiría drásticamente; Sin embargo cuando dos agentes entablan una relación a largo plazo, el problema al que se enfrentan se modifica, generando la posibilidad de equilibrios donde únicamente uno de los agentes dentro de nuevo hogar sea el que participe en el mercado de trabajo, esto constituye una explicación razonable a los casos empíricos donde tras el matrimonio uno de los miembros de la pareja se dedica únicamente a las labores del hogar, si los hogares optimizan sus decisiones tenderemos a ver que aquel agente dentro de la relación que percibe el salario más alto será quien dedique más tiempo a las actividades laborales.

Otra predicción importante del modelo se encuentra estrechamente relacionada con la relativa similitud de los perfiles de los individuos que conforman una pareja como pueden ser niveles de ingreso, inteligencia o belleza; para darnos una idea al respecto, supongamos una mujer que percibe un salario "Wf", el cual se encuentre por encima de la media "W, si enfrentamos a la mujer con este perfil a la decisión de formar una pareja con un hombre cuyo salario "Wm" se encuentre por debajo de "W", observaremos un nivel de renuencia mayor por parte de la mujer a aceptar el compromiso cuando Wf-Wm  adquiera valores altos, pues individuos con mayores niveles salariales (en esta caso la mujer) pueden garantizarse por sí mismos niveles de consumo elevados, dedicando menor tiempo a actividades laborales e incrementando asimismo su tiempo dedicado al ocio, lo que reduce de sobremanera las ventajas derivadas del matrimonio. No obstante los incentivos al matrimonio en nuestro ejemplo pueden incrementarse si al perfil del hombre le atribuimos altos niveles en parámetros relacionados a rasgos como inteligencia o belleza, pues hay que recordar que los rasgos de la pareja son una variable que afecta la función de utilidad de los individuos (se puede llegar a conclusiones similares partiendo de perfiles con niveles altos de inteligencia o belleza)  , en resumen tenderemos a ver parejas con perfiles similares o parejas donde uno de los miembros tiene acceso a una cualidad del sexo opuesto debido a sus habilidades, en nuestro ejemplo la mujer con mayor salario puede tener acceso a un esposo inteligente o bien parecido.

Antes de concluir quisiera dejar en claro que el modelo de Becker no estudia el proceso de formación de parejas pues se limita a analizar los efectos que distintas variables pueden generar a lo largo de la relación, un análisis de la asignación de los individuos para con las diferentes alternativas de pareja requeriría un esquema de  mercado similar al empleado para modelar la donación de órganos o la forma en que universidades y profesores se eligen entre sí, para resolver este tipo de problemas es necesario definir un algoritmo que permita la mejor asignación de recursos ( un buen tema para una futura participación), sin embargo a pesar de esta limitante el mercado de parejas constituye una de las principales evidencias de que las herramientas del análisis microeconómico se pueden extrapolar para modelar decisiones de la vida cotidiana, por esta cualidad el modelo del mercado de parejas sigue y seguirá dando de que hablar.

Artículo escrito por Axel Chávez Godinez.

lunes, 7 de abril de 2014

El mercado de la felicidad: un óptimo no paretiano.

La razón de porqué no todo el mundo puede ser feliz.

El mundo es cerrado. Cerrado como un balón inflado al que no le puede entrar nada, siendo esta su mayor limitante, la cual hace que sus recursos sean finitos. Y ¿qué sucede cuando los recursos son contados y la gente busca conseguirlos para sobrevivir? Nacemos los depredadores.

Creo que todos sabemos cómo funciona el orden económico actual en que todos nos movemos, en el que para conseguir algo se debe pagar, y para hacerlo se necesita dinero, el cual se obtiene trabajando. Ésta es básicamente la teoría del flujo circular del ingreso, en donde todos los países capitalistas estamos inmersos. Sabemos que los precios suben y bajan, que en algunos lugares se vende y en otros no, que hay productos de toda calidad posible; lo dominamos. ¿Pero hemos reflexionado sobre el mercado de un bien, el cual absolutamente todos buscamos, muchas veces sin rumbo, y que es finalmente el único que alimenta el alma?

Los limones, los autos, las computadoras; son mercados que, me atrevo a decir, son iguales que el de  la felicidad. Escribo “me atrevo” porque es una simple conjetura propia. Sin embargo, la idea principal de éste artículo está respaldada por teoría económica que tiene muchos años de estudio detrás: Pareto, Edgeworth, Walras, y demás. Ellos darán más credibilidad a éste tema tan propenso al debate.


¿Qué significa para un atleta que lleva entrenando años el clasificar a unos Juegos Olímpicos? ¿Qué significa que al estar compitiendo por una plaza laboral, con gastos atados al cuello,  se reciba de pronto una llamada confirmando el puesto? ¿Qué significa estar esperando un trasplante de corazón mientras de repente éste llega al hospital? ¿Qué significa para un abogado sacar a un cliente de la cárcel? Ni más ni menos que felicidad.

Es aquí donde a muchos les viene a la mente la idea de que la felicidad es subjetiva. Y sí, lo es totalmente. Pero lo que no es subjetivo es la lucha que todos hacemos por los contados recursos que nos hacen felices a nuestra única e individual manera. Quizás suene duro, pero recordándoles la idea de que el mundo es cerrado como un balón, nuestros recursos son contados, y por lo tanto no todos podemos ser felices. Les contaré a manera breve y sencilla un concepto económico que nos será de mucha utilidad para entender ésta última idea: La eficiencia en el sentido de Pareto.


Vilfredo Pareto fue un economista, político y sociólogo, que creó un concepto al que puso su apellido: ”El óptimo de Pareto”. Él dijo que una asignación es eficiente en el sentido de Pareto cuando cada uno de los agentes disfruta del mayor bienestar posible, dadas las utilidades (felicidad) de los demás. O sea, el punto óptimo de bienestar será cuando no se pueda mejorar la felicidad de alguien, sin tener que empeorar la de otro, y por tanto, no será posible mejorar el bienestar de todo el mundo.  Esto tiene lógica, pues tenemos que luchar entre nosotros por conseguir lo que deseamos. Aunque claro, la gente civilizada no pelea, comercia. ¿Y por qué lo hace? porque uno tiene algo que el otro no, y viceversa, y cuando alguno de ellos lo anhela, se encuentra dispuesto a intercambiar con el fin de conseguir lo que desea (asumiendo que lo que desea lo hace feliz). Visto así, los bienes y servicios son “intermediarios de la felicidad” con los que se puede negociar; es un intercambio puro. Sin embargo no siempre se negocian productos y servicios…


Analicemos un poco los casos de las personas que puse anteriormente:
  • Para un atleta (que llamaremos Miguel) el conseguir un boleto a juegos olímpicos después de años de entrenamiento, implica que tuvo que haber vencido a otros atletas para poder ser campeón. Su victoria implicó crear un 2do lugar, que sin duda estará insatisfecho por no haber clasificado a los juegos  Sin embargo les firmo que Miguel será ahora de las personas más felices del mundo. No es un óptimo paretiano.
  •  Para un desempleado (que llamaremos Pablo), con una esposa y tres hijos que mantener, el conseguir un empleo digno significa la total felicidad: podrá alimentar a su familia. Sin embargo, para obtenerlo, Pablo tuve que convencer a la empresa contratadora de que él era el mejor candidato para el trabajo, dejando desempleada a una persona que quizás tampoco podía alimentar a su familia, haciendo que no sea un óptimo paretiano.
  •    Para María, con una hija en grave necesidad de un trasplante de corazón, la llegada de uno le implica la total felicidad. Sobra decir la tristeza que implicó para otras personas… No es un óptimo paretiano.
  • Para un abogado, Rodrigo, sacar a un cliente de prisión le implica obtener un pago que lo hace feliz. Además consiguió la libertad del reo, quien seguramente estará realizado con la labor de Rodrigo. Sin embargo, asumiendo un estado de derecho honesto, la libertad no es lo que merece el convicto, pues por un acto incorrecto él entró al penal. Alguien no estará contento al saber que su atacante estará libre en las calles. No es un óptimo paretiano.

Bien dice el escritor y psicoterapeuta argentino Jorge Bucay: “La felicidad es la certeza de no sentirse perdidos”.


A manera de resumen: “Si yo me muevo, te afecto. Si tú te mueves, me afectas”.  En palabras coloquiales, éste es el punto óptimo de Pareto, donde la sociedad goza del mayor bienestar posible. Pero siendo realistas ¿ante metas (juegos olímpicos), necesidades (empleos), urgencias (trasplantes de corazón), cuestiones de trabajo (abogado-preso), realmente nos preocupamos por el bienestar común? ¿O por nosotros mismos? En la mayoría de los casos la felicidad no se acopla al concepto. Y ésta es una de las razones de porqué Adam Smith (el padre de la economía) y los miles de liberales que le han seguido, creen que el hombre se mueve por su propio beneficio: es un depredador. Thorstein Veblen, institucionalista económico, en su muy interesante libro “La teoría de la clase ociosa”, dice: “Esas comunidades que no tienen una clase depredadora, son generalmente grupos pequeños y de estructura arcaica simple; son por lo general pacíficos y sedentarios: son pobres y la propiedad individual no es una característica principal de su sistema económico”.

Como escribí al principio del artículo: ésta es una conjetura propia. Existe teoría económica (muy matemática) detrás de ella, pero no trata exactamente sobre la felicidad; lo que hice fue simplemente adaptarla a ella. Sin embargo, teorías de Pareto, de equilibrios walrasianos, de intercambios en cajas de Edgeworth, tienen aún muchas críticas: es un tema sensible el de la justicia de la distribución, ya sea de productos o de felicidad. Pero no se preocupen, hoy hay personas que continúan la búsqueda de una función de bienestar social que considere la ética y justicia distributiva. Esperemos vivir para conocerla.


“Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargando de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados”.- Alejandro Casona.


Artículo escrito por Alejandro Limón Portillo.


lunes, 31 de marzo de 2014

La diversión también es un juego

Últimamente, con la nueva meta del Tec de exportar temporalmente a tantos alumnos como sea posible, todos piensan en irse de intercambio y en cómo esta va a ser la experiencia de sus vidas. En la mayoría de estos casos, el primer dilema que surge es “¿cómo le voy a hacer con mi relación en pareja?”, pues a nadie le gusta quedarse, mientras el otro vive al límite. Sin el afán de causar desilusión, la mayoría de estas parejas van a terminar, pero no se sientan mal, no significa que fracasaron. Simplemente podrían considerarse personas racionales, económicamente hablando. A continuación vamos a analizar un poco este tema desde la teoría de juegos. No importa que no estén familiarizados con este tema, realmente no es un ejemplo complejo.

Primero, como en todo buen modelo, vamos a establecer algunos supuestos para no dar lugar a estas críticas de “oye, yo confío totalmente en mi pareja y somos perfectos, así que tu modelo no se aplica en mí”. No se preocupen, en unos momentos descarto a las personas cuasiperfectas.

  1.       El primer supuesto es que ambos jugadores (hombre y mujer) son racionales, es decir, buscan maximizar su beneficio o, en su defecto, minimizar su pérdida. Por lo tanto, a cada persona le interesa su propio bienestar. (Por más egoísta que parezca, se acerca más a la realidad).
  2.         El segundo supuesto es que tenemos una relación promedio. Con esto me refiero a la relación que discute, siente un poco de inseguridad o desconfianza y le da miedo el intercambio. (si, aquí descarto a todas aquellas parejas ejemplares).
  3.           El tercer supuesto es que el resultado de cada elección depende de la elección del otro jugador. Por desgracia, uno no puede conocer lo que hace el otro (¿Les suena?) e incluso si pudiesen hablar entre sí, no podrían estar seguros de confiar mutuamente.

El juego consiste en lo siguiente:

Alguno de los dos jugadores se va de intercambio y el otro se queda o se va a otro lado, no importa, simplemente no están juntos. En esta separación nace la interrogante de qué estará haciendo la otra persona, pues realmente la mayoría de las veces actuamos de acuerdo a este pensamiento. Si la otra persona se está divirtiendo y conociendo a más personas, haremos lo mismo. Si nos dice que no está haciendo nada malo, veremos qué hacer, pero la realidad es que la confianza no es plena, lo que altera nuestra decisión. Por lo tanto, llegamos a nuestro siguiente sistema de pagos:

  • Si uno actúa como soltero y el otro no, el primero gana 5 puntos (equivalentes a la diversión temporal) y el segundo pierde 5 puntos (equivalentes a la mentira en su relación).
  • Si ambos actúan como solteros, ambos ganan 1 punto, pues disfrutaron su intercambio, pero también perdieron a su pareja.
  • Si ambos actúan en relación, ambos ganan 3 puntos y se quedan con su “hermosa relación”.
Esto se puede resumir de la siguiente manera:

Mujer
Hombre

Actuar como soltera
Actuar en relación
Actuar como soltero
Ambos ganan (1)
Él gana (5), ella pierde (5)
Actuar en relación
Ella gana (5), él pierde (5)
Ambos ganan (3)

Recordemos que ambos jugadores son egoístas y buscan lo mejor individualmente. Esto se refleja en la realidad con el pensamiento de por qué quedarse esperando o calmado, mientras la otra persona está allá divirtiéndose. Creo que algunos se identificarán con esto.

Si uno espera que la otra persona se quede tranquila en relación, su opción óptima sería divertirse, ya que  va a disfrutar su intercambio (5 puntos), mientras no sufre el engaño de la pareja, quien pierde 5 puntos.
Si la misma persona espera que su pareja se divierta como si fuera soltera, entonces su incentivo es a hacer lo mismo, pues de esta manera también se divierte y evita la pérdida de ser engañado mientras estaba en casa. De esta manera, ambos ganan 1 punto. Si ambos decidiesen actuar en relación y respetarse, ambos ganarían 3 puntos, sin embargo, debido a la incertidumbre sobre las acciones del otro, esta opción no será óptima.

Como podemos observar, actuando como soltero siempre se reducirá la posible pérdida, lo que hace que sea una acción dominante para ambos jugadores. Si se razonara desde el punto de vista del bienestar colectivo, ambos elegirían actuar en relación y, de este modo,  ganarían, pero debido a nuestros supuestos (que se acercan más a la realidad humana), esto no pasará. Esto causa que las dos personas busquen protegerse esperando lo peor y esto los lleve a tomar la elección románticamente errónea.

Por lo tanto, podemos concluir que la elección óptima es la que todos ya conocían y no se atrevían a decir, haciendo que las dos personas se diviertan y sean un número más entre el alto porcentaje de relaciones terminadas por los famosos intercambios.

No se desilusionen. No busco ser pesimista. Como en todos los modelos, hay excepciones. Sin embargo, tampoco se sorprendan cuando esto se cumpla, pues no es que hayan conocido a la peor persona del mundo. Simplemente es el ser humano jugando a eso, a ser humano.

Artículo escrito por Sergio Jalife Pineda.

lunes, 24 de marzo de 2014

Finanzas Personales

¿Últimamente en tu vida has evaluado correctamente tus decisiones? Te has puesto a pensar que a veces nuestras acciones diarias nos llevan a rumbos muy diferentes, por eso es que hoy quiero hablar de la importancia de esas decisiones  diarias para que sean mejores cada día, ya que afectan nuestro futuro y el de otros. Nuestras resoluciones diarias tienen mucho que ver con lo que gastamos al día ¿sabemos gastar?, es una pregunta que nos ayuda a evaluar nuestra vida y nos refleja si estamos en problemas o somos personas organizadas con nuestros gastos.

Las Finanzas Personales es un tema que solía pasar desapercibido porque los pensamientos de las personas no tomaban estos rumbos, ya que existía otro tipo de gustos, tecnología, fuentes de influencia, costumbres, preocupaciones, etc. Ahora no solo tenemos cambios en estos aspectos sino que también la forma de pensar de la sociedad es diferente, tiende a consumir más de lo que necesita porque tiene otras preocupaciones que en la mayoría de las veces son erróneas y que nos pueden llevar a no percibir lo fundamental en la vida, como cuidar nuestros ingresos para vivir sin preocupaciones en el futuro; puede que sea difícil empezar a utilizarlas pero no imposibles.

Las finanzas personales son una herramienta que nos ayuda a controlar nuestros gastos y es muy fácil de usar porque utiliza la planeación, control y seguimiento de cualquier compra que realicemos y  de las deudas que se tienen, así podremos darnos cuenta de las posibilidades que tenemos para hacer un gasto extra o no. 

Todo ser humano necesita de una educación para manejar sus finanzas personales porque sus decisiones están en nuestro flujo circular de la economía. Sabemos que la economía de todo país depende de diferentes factores pero como ciudadanos podemos ayudar a la economía con solo aprender a gastar y ¿cómo lo hacemos?, la propuesta que se sugiere es el aceptar el ingreso que se tiene y con él satisfacer nuestras necesidades para obtener en nuestra vida una calidad y nivel de vida dignas, entonces el utilizar las finanzas personales se refiere a que cada toma de decisión para gastar, se piense exactamente si se tiene el presupuesto para adquirir ese bien, si realmente vale la pena comprarlo y tenemos que observar que no afecte nuestras necesidades básicas futuras.En dado caso de que se tenga la necesidad de adquirir un crédito, hipoteca, préstamo, etc. se necesita incluir estos pagos al presupuesto que se tiene y administrar correctamente para que no se tengan deudas más grandes, es como una burbuja o varias que reflejan nuestras deudas y que es frágil a cualquier movimiento de inflación, siendo responsables con ellas se evita el que se rompan.
 

También en las finanzas personales se tiene el objetivo que cuando aprendamos a gastar se tenga la posibilidad de ahorrar para tener algo seguro en un futuro, siempre hay que aceptar que en la vida se puede presentar imprevistos que se tienen que solventar y un ahorro ayuda en esos casos, solo es cuestión de sacrificar un consumo presente para poder consumir algo en un futuro.

Así que al tomar una decisión errónea o no bastante estudiada por parte de nosotros creamos un efecto domino porque nuestras acciones están entrelazadas. Las acciones no solo quedan en un efecto domino si no que los resultados pueden perdurar por años y hacia otras generaciones que les cueste levantar esos pequeños detalles. No importa que tan pequeña sea la decisión se ve reflejada en el futuro de uno mismo y puede llegar a afectar a la familia, sociedad y al país.

Artículo escrito por Yuritzi Ramírez 

martes, 18 de marzo de 2014

La irracionalidad de las decisiones colectivas

En vísperas de parciales, algunas veces nos vemos obligados a decidir mediante votación la fecha para realizar algún examen. Quienes han pasado por esta situación seguramente recuerdan que la decisión no es sencilla, suelen presentarse varias alternativas y es muy raro que exista una fecha que agrade a todos; en lo personal he estado presente en ocasiones cuando es imposible llegar a un acuerdo grupal y un profesor disgustado termina fijando una fecha que desagrada a casi todos los alumnos (en mi caso en realidad desagradaba a todos). Cuando se presentan estos resultados uno comienza a pensar ¿acaso no se hubiera podido obtener un mejor resultado solo eligiendo cualquiera de las fechas propuestas? Y si la respuesta es sí entonces ¿Por qué no se pudo lograr un acuerdo en algo tan sencillo? La verdad tras esta última pregunta es que las decisiones colectivas  no siempre son sencillas, veamos el porqué.


Kenneth Arrow en 1950 publicó su trabajo titulado “A Difficulty in the Concept of Social Welfare”, donde demuestra la dificultad que existe para agregar las preferencias individuales y hacer que converjan para lograr un óptimo social (resultado que actualmente se encuentra plasmado en el “Teorema de Imposibilidad de Arrow”). Para llegar a semejante conclusión  Arrow se da cuenta de que para que pueda existir un proceso de maximización grupal es necesario que el colectivo pueda ordenar sus preferencias respecto a cualquier alternativa presentada (quienes ya pasaron por teoría microeconómica no tienen problema en aceptar lo anterior), después de todo ¿cómo elegir la mejor alternativa cuando no se puede dar preferencia a una opción sobre otra? Retomando el ejemplo anterior imaginemos que se presentan tres alternativas  para presentar el examen, las fechas “x”, “y” y “z”. Nuestro grupo está compuesto por tres clases de alumnos, los alumnos A, B y C, los alumnos A prefieren la fecha “x” sobre las demás, luego la fecha “y” y su alternativa menos preferida es la “z”. Para los alumnos “B” su orden de preferencias es “y” luego “z” y al último “x”, mientras que para los alumnos “C” su orden de preferencias es z, x, y (véase la figura 1).






Si se pidiera al grupo que eligiera la fecha de su preferencia para realizar el examen ¿Qué sucedería? Bueno, sabemos que si al grupo se le pregunta que elija entre “X” y “Y” escogería “X”. Por otro lado, para el grupo “Y” es preferida  a la alternativa “Z”; llegados a este punto la lógica nos inclinaría a pensar que ”X” debe ser preferida sobre “Z”, no obstante como podemos observar en el esquema de preferencias, “Z” es preferida a “X”, entonces ¿Cuál es la mejor alternativa para el grupo? Ninguna. Simplemente para cada alternativa existe otra que es preferida (En la vida real el profesor muy bien puede zanjar la discusión poniendo una fecha  “w” que regularmente termina siendo la menos preferida para todos), en este grupo cada individuo es racional, debido a que cada alumno sabe cuál es la alternativa que más le conviene, pero al tomar una decisión grupal (entre tres agentes racionales) no se puede llegar a una decisión sobre la fecha del examen. Esto redunda en un gran problema.


El ejemplo con el que hemos trabajado es muy sencillo, no obstante capta la esencia de la dificultad que podemos enfrentar en una decisión colectiva. Cuando el colectivo es incapaz de elegir una alternativa es necesario un mecanismo que le permita tomar una decisión, aunque en este espacio no detallaré los distintos mecanismos de elección, sólo adelantaré que algunos de ellos implican que la decisión sea tomada por un dictador (la definición de dictador de Arrow no se aleja mucho de la que todos conocemos) o que la decisión sea tomada por rondas de votación, donde es fácil manipular el resultado. En un mundo con decisiones que involucran a más de tres agentes con distintos perfiles de preferencias el problema toma grandes proporciones, mientras que los mecanismos de decisión que se adoptan no siempre son garantía de que se elija la mejor opción.



Para concluir esta breve participación me gustaría devolverle al lector un poco de confianza en las decisiones colectivas agregando que el “Teorema de Imposibilidad de Arrow” dista de ser un teorema, no por que prevea que todas las decisiones colectivas son irracionales, sino porque abre la puerta a la posibilidad de que dados ciertos perfiles de preferencias individuales ninguna decisión colectiva se encuentra exenta de ser irracional.


Artículo escrito por Axel Chávez Godinez.