martes, 12 de agosto de 2014

Regreso a la mediocridad

Artículo escrito por Alejandro Limón Portillo

Ya ha sido un tiempo considerable desde la última vez que escribí para el blog. Sin embargo, este sano lapso me ha servido para confirmar el gusto que tengo por presumirles facetas extrañas de la economía, por lo que este artículo lo demostrará. Antes que nada, les expondré el porqué de mi gusto por mostrarles algunos modelos raros de esta ciencia.

Según mi experiencia, cuando la gente escucha la palabra economía, reconoce inmediatamente que la conversación toma un giro un tanto aburrido, principalmente por dos razones:  1) sabe que terminará oyendo términos difíciles y desconocidos (para quienes carecen de educación financiera/económica) y 2) reconoce que, muy probablemente, la plática terminará por  desanimarlos; la negatividad, la duda y la impotencia estarán presentes en la conversación, y harán suspirar a los reunidos. Amargó la fiesta. “¿Por qué no crece México?”, “¿por qué no quitan los monopolios?”, “¿por qué no podemos copiarle a Brasil?”, etc. Incluso la palabra economía se usa para describir cualquier situación que amenaza al bolsillo, por ejemplo: “Compra el refri a mensualidades, y protege tu economía”. Por estas y otras más razones, la economía ha adquirido mala reputación.

La definición de desgastado ejemplifica la situación de la ciencia económica: “Deterioro progresivo de una materia como consecuencia del uso o del roce; pérdida de fuerza y entereza”.  Así que, para aquellos que tienen en ese concepto a la economía, espero que el tipo de artículos/notas (la mayoría de las ocasiones) que se publican en este blog les remueva esa sensación de pesadez, y les siembre un gusto por temas económicos que resultan ser muy interesantes, y de los cuales no se escuchan seguido en el radio, ni se encuentran a menudo en los periódicos. El blog de SAECO les ofrece esa nueva perspectiva. Y como dije: hoy no es la excepción, asíq que les mostraré “El modelo de regresión a la mediocridad”.
                                                                                                            
“Es matemáticamente inevitable que si usted es muy inteligente, su pareja sea menos inteligente que usted” (D. Kahneman)

Curiosamente, la familia Darwin tenía una inclinación por temas evolutivos. Si este fuera un blog de biología o medicina, Charles sería el protagonista del modelo. Pero siendo este de economía, las luces apuntan a su primo: Sir Francis Galton.
Si bien la econometría no fue usada por primera vez por Sir Francis Galton, él fue el primero en usar el término “regresión”.  Regresión, mis estimados lectores, es un proceso estadístico que se usa para estimar la relación entre variables. Sé que no es un salón de clases virtual, así que no les daré una clase econométrica, pero sí les explicaré lo básico para que puedan entender lo que Galton hizo:

Se escogen diversas variables. A unas se les denomina variables dependientes y a otras independientes. Pongamos un ejemplo: si buscamos conocer qué tanto influye el desempeño de la economía nacional sobre el número de matrimonios en el país, usaremos dos variables: 1) Número de matrimonios y 2) PIB nacional. La número 1 será la variable dependiente, porque queremos saber cuántos casamientos existen según el andar de la economía nacional (número 2), a la que fijaremos como variable independiente, pues puede variar lo que quiera, ya que de ella no buscamos obtener información directamente.  Lo que se hará es buscar la información, y se procede a hacer los cálculos matemáticos (o computacionales). Cualquiera que sea el resultado, se obtendrá información valiosa e interesante sobre la cultura del mexicano: ¿Vemos a largo plazo, o creemos que el amor es mayor que las ataduras económicas?, ¿confiamos en que nuestra pareja no nos abandonará en caso de turbulencias financieras, o realmente no nos importa si lo hace?, ¿el matrimonio sigue siendo una institución fuerte en la cultura mexicana, o se ha dejado a la ligera? Este tipo de resultados simplemente se pueden obtener al hacer una regresión al escoger dos variables (modelo de regresión simple).

Una última definición básica que nos servirá para entender a Galton es la correlación. Si una variable aumenta a raíz de que crezca la otra, entonces hay correlación. En el ejemplo de los matrimonios y el PIB, diríamos que hay correlación positiva, sin embargo no existiría si comparáramos el número de matrimonios con el número de goles en la Liga MX. 

El poder de la econometría es enorme, y Sir Francis Galton hizo uso de ella para predecir la evolución de la estatura humana a través del tiempo. Tomando una muestra de 205 parejas de padres y de sus 928 hijos, Galtondemostró el hecho de que si una pareja de padres es más alta que la estatura promedio, no será una condición que necesariamente los hijos heredarán. Y lo opuesto: hijos con padres de alturas por debajo de las normales tenderían a ser más altos que sus papás. Hay una explicación para esto: si se tiene un padre alto (mayor al promedio) es porque esa persona cumplió con cierto número de requisitos que le hicieron tener dicha altura: tener los genes necesarios, tener una alimentación muy completa (con la combinación necesaria de carbohidratos, proteínas, grasas, azúcares, etc), no haber tenido accidentes que mermaran su crecimiento, ejercicio físico, etc. El haber cumplido tantas cualidades hace difícil que su hijo pueda superar todas; es decir, será altamente improbable que pueda lograr los requisitos para igualar a su papá, ocasionando que la estatura heredada no se supere, y por tanto se acerque a la media, la de toda la humanidad. Sucede de igual forma con el caso de padres con estaturas menores al promedio: son tan pocas las cualidades de altura que los padres tienen que le resulta relativamente fácil al hijo superarlas. Probablemente los padres no tuvieron una alimentación ideal, así que cualquier mejora en los hábitos alimenticios de sus hijos puede hacerlos crecer más que sus padres, por lo que se acercarán a la media.

Lo interesante de su modelo es que, con el paso del tiempo y de sucesivas generaciones, todo tiende a normalizarse. Esto es el fenómeno de regresión a la media. Y aunque no sé con certeza por qué usó el término de mediocridad, supongo que se refería al gen de la altura; porque aunque el humano es la especie más inteligente del planeta, actúa mediocremente al conformarse con una estatura promedio que jamás superará.

miércoles, 2 de julio de 2014

¿Cuál es el error: la macroeconomía o los economistas?

Artículo escrito por Axel Chávez Godínez.

Como es bien sabido, el estudio de la economía se encuentra dividido en dos principales ramas que son complementarias entre sí. Me refiero a la macroeconómica y la microeconómica.

La macroeconomía se enfoca en el estudio de los agregados, siendo sus principales sujetos de estudio las regiones, países o la economía global. Por otro lado se encuentra la microeconomía, la cual se enfoca en el estudio de los agentes, como son individuos, empresas, industrias, etc. Pero un economista debe tener consideración por ambas ramas de estudio ya que, así como los agregados económicos son formados por individuos, ellos son influenciados por la actividad económica global. Sin embargo, si se trata de repartir méritos, no es ningún secreto que la microeconomía goce de un creciente prestigio, pues incluso entre los mismos economistas se visualiza como un campo de conocimiento que no es comprensible por completo (seamos honestos). En contraparte la macroeconomía ha sido muchas veces cuestionada (en especial tras 2008), además de que constituye el canal perfecto de censura por parte de los no economistas hacia los economistas. ¿Pero cómo comenzó todo? y ¿cuáles son los orígenes del problema? Puestas las cartas sobre la mesa comenzaré mi reflexión.

La economía como ciencia surge de una pregunta que para 1776 inquietaba ya a más de una persona. De hecho la pregunta era tan difícil de responder que hizo falta un libro para intentar darle respuesta; el libro, al igual que la pregunta, se titula “La naturaleza y causa de la riqueza de las naciones”. El autor, Adam Smith, pretendía explicar cuáles eran los elementos que hacían posible a una nación prosperar y generar riqueza a sus habitantes. Aunque hoy en día el contexto de esa pregunta se encuentre en el centro de estudio de la macroeconomía, en los tiempos de Adam Smith (e incluso durante muchos siglos después) no existía tal diferencia entre la macroeconomía y la microeconomía, pues la recién nacida ciencia económica amalgamaba a ambas ramas de una forma muy cuestionable.

Durante casi siglo y medio, la ciencia económica continuó evolucionando sin distinción entre los elementos macro y micro, hasta 1928 cuando la economía llegó a su límite, al no poder dar explicación alguna a lo acaecido durante la Gran Depresión. Afortunadamente en 1936, John Maynard Keynes publicó su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, con lo cual nace la macroeconomía como la conocemos hoy en día. Con este nuevo enfoque el estudio de los agregados económicos sufr un gran desarrollo y evolución sin precedentes (en especial durante los años cincuenta). Con esto se sumó al acervo económico una terminología cada vez más técnica, con palabras como incoherencia dinámica, convergencia condicional, renta permanente, NAIRU, regla de Taylor, ahorro precautorio, paseo aleatorio, ajuste escalonado de precios, entre otras, pasaron a engrosar las filas de las herramientas y modelos a disposición de los economistas para dar una explicación acertada del entorno macroeconómico que los rodea.

El desarrollo de la macroeconomía fue tan basto, que algunos modelos aparentemente comenzaron a contradecir a otros. Rápidamente los desaciertos de los economistas dejaron de ser el desconocimiento o la falta de referentes teóricos para dar explicaciones a la realidad (debido a la oferta teórica tan basta) y pasaron a ser del propio economista, quién (que por desconocimiento, falta de análisis o prejuicio) no usó la o las combinaciones de modelos que se ajustaban al contexto que se dio a la tarea por estudiar.

Para darnos una idea y remarcar el problema de la macroeconomía (o mejor dicho de los economistas), el lector puede realizar el siguiente experimento consigo mismo o con conocidos que sepan de economía. Pregunte qué pasaría si en su país se implementa una política monetaria expansiva. Algunos seguramente responderán en cuestión de segundos, y como si se tratara de una receta, que al implementar una política monetaria expansiva se incrementa la producción y el nivel de precios (se experimentará inflación). Por otro lado, con algo de suerte el lector encuentre a alguien que argumente al igual que Friedman en su trabajo The Role of Monetary Policy y le responda que, como la política monetaria no fija las variables reales, es posible que no se experimente cambio alguno en la producción y solo se tengan repercusiones inflacionarias. Sin embargo sería extraordinario el caso en el cual, previo a dar una respuesta, el entrevistado examine la credibilidad de la autoridad monetaria, así como el contexto de los componentes cíclico y tendencial de las variables agregadas (con base en lo expuesto por Edward Prescott) y pueda argumentar (si los datos así lo demuestran) que el cambio en la política monetaria no tendrá repercusiones significativas de algún tipo en la economía.

Las tres posibilidades antes mencionadas dan respuesta a la misma pregunta y son sustentadas por distintas explicaciones arraigadas fuertemente en la teoría macroeconómica. Sin embargo se generan tres escenarios en extremo distintos. Entonces ¿cuál constituye el problema para dar con la respuesta acertada? Será el economista con sus respectivas restricciones, ya sean de índole ideológica,  de falta de análisis o de información.

En resumen debemos visualizar a la macroeconomía como una herramienta para el economista, pues solo así nos será posible descubrir que los desaciertos en la materia son causados por el usuario.



Antes de finalizar quisiera compartir una anécdota personal. Hace menos de un año, un par de amigos y yo nos dimos la tarea de realizar una propuesta de política monetaria para someterla ante un jurado; queríamos vernos audaces, pero sin contradecir nada de lo estipulado por la teoría macroeconómica. Por esta razón, examinamos la credibilidad de la autoridad monetaria y separamos las variables macroeconómicas principales según su tendencia y ciclo; después de analizar los datos nos dimos cuenta que era posible efectuar una política monetaria expansiva sin que tuviera mayores repercusiones en la economía. Sustentado nuestro argumento, nuestra mayor sorpresa nos la llevamos a la hora de darnos cuenta que nuestro peor enemigo constituyó aquella creencia casi incuestionable que existe entre una política monetaria expansiva y el surgimiento de inflación. Sin embargo nuestra mayor satisfacción surgió semanas después cuando el banco central decidió (por azares del destino) llevar a cabo una política monetaria expansiva, misma que hasta hace unas semanas continúa reiterando. Desde entonces ni el crecimiento ni la inflación han aumentado. Entonces, ¿la macroeconomía debe ser desechada? No, solo se deben visualizar todas las posibilidades.

lunes, 9 de junio de 2014

Economistas: ¿Qué es lo que hacen y pretenden estudiar?

Esta semana publicaremos la nota de opinión titulada: "Economistas: ¿Qué es lo que hacen y pretenden estudiar?", escrito por la Dr. Grisel Ayllón Aragón. Ella es economista por parte del Tec de Monterrey Campus Ciudad de México, y maestra y doctora por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ella ha dado clases en el ITESM CCM de teoría microeconómica (consumidor y productor), organización industrial, crecimiento económico, principios de microeconomía, teoría de juegos, etc. Es una excelente investigadora y sus principales áreas de interés son la elección social, la economía política, y la teoría de juegos. Para mayor información sobre su experiencia profesional, educativa, de investigación, y demás, favor de visitar: 
https://sites.google.com/site/ayllongrisel/home


Artículo escrito por la Dra. Grisel Ayllón Aragón.

No importan las creencias que profesemos, si seamos optimistas o pesimistas sobre el futuro o sobre lo que nos deparan los tiempos venideros. Cada día nos enfrentamos a disyuntivas, desde las más simples hasta las más complejas, sobre las cuales se debe tomar una decisión.

Podemos encontrar distintas actitudes ante las decisiones: personas firmes en lo que dicen, quienes tardan más en meditar las consecuencias, quienes sin pestañear ya están dando su dictamen… hasta aquellos quienes optan por poner la palabra final en boca ajena queriendo construir una cortina de humo sobre la responsiva de sus actos. Finalmente, se decide entre un conjunto de alternativas disponibles, y una de ellas es pasar la estafeta al siguiente jugador aunque este se llame la “aleatoriedad de la naturaleza”.

¿Cómo tomamos decisiones? ¿Estamos decidiendo lo correcto? ¿Qué es lo correcto? Si una decisión personal puede quitarnos el sueño y lograr que el “yo” y el “super yo” enfrenten una batalla a muerte, ¿cómo imaginarnos que las decisiones colectivas puedan ser más sencillas?

Las decisiones se basan sobre las preferencias individuales.  Ahora sí que cada quien sufre porque quiere (y por las decisiones que ha tomado al momento). Más allá de tomar decisiones para lograr lo que al momento pensamos que es lo mejor, nuestras decisiones y nuestras preferencias tienen repercusiones más amplias.

Si decido trabajar mucho o poco, finalmente el resultado no es un impacto directo en mis ingresos, sino en el producto que el país está generando. Si alguien decide invertir, comprar un bien, ver menos televisión, cambiar su consumo de refresco por agua natural, casarse, divorciarse, tener hijos, votar por el PRI, el PAN o el PRD... Toda decisión es un acto económico: asignación de los recursos.

Quienes juzgan nuestra profesión y argumentan que vivimos en una sociedad en decadencia donde el consumo es el motor de nuestras decisiones tiene total razón e infinita estupidez al formar conclusiones. El consumo es la acción de utilizar (asignar) bienes para satisfacer necesidades o deseos. Así que el individuo tiene la libertad y la capacidad de consumir ocio, tiempo en familia, recreo, alimento, ropa; es decir, todo tipo de bienes tangibles e intangibles (sujetos a restricciones físicas, monetarias o temporales). Sin importar el sistema económico al cual se esté refiriendo, necesitamos consumir y entender los mecanismos por los cuales se toman dichas decisiones y así lograr resultados mejores.

Así que reitero mi pregunta, ¿qué están estudiando?

Mi respuesta es simple y sencilla: estudian las decisiones de los individuos y sus consecuencias.


Al final de esta reflexión, siempre termino con una duda que después de 15 años sigo sin poder contestar: ¿entonces de qué sirve la macroeconomía?



lunes, 5 de mayo de 2014

Burbuja tecnológica 2.0

Antes de que el artículo hable por sí mismo, queremos anunciar que en ésta semana tendremos un artículo de un estudiante invitado: Adrian Joshua Melo Gutiérrez. Él estudia la carrera de Economía y Finanzas (LEF) en 4to semestre, y proporcionó para nosotros éste artículo titulado "Burbuja tecnológica 2.0". También es importante destacar que forma parte de la selección nacional de Lacrosse. Aprovechamos para anunciar también que el blog tendrá un par de semanas de descanso (por exámenes finales), y después se dará a conocer el procedimiento que tendrán las publicaciones en verano.


Artículo escrito por Adrián Joshua Melo Gutiérrez:

Recuerdo que en el 1999 yo era pequeño, las computadoras eran una novedad y el internet era aún desconocido para mí. También recuerdo que mi papá estaba metido en empresas de tecnología y hablaba del Y2K, errores de computadora y que había una burbuja tecnológica. En el momento me imaginé algo así:


Pero luego me explicó, después de su fascinación por mi inocencia, que era todo en términos de puntajes, contabilidad y dinero, que se veía más parecido a esto:





Fast-forward a 2014, en 4to semestre de la carrera de Economía y Finanzas en el ITESM CCM, soy un poco más capaz de entender acciones, mercados y política. También soy capaz de entender que el mercado bursátil de tecnología NASDAQ está de nuevo al mismo nivel que en 2000:




También ya soy capaz de darme cuenta que la mayoría de las empresas tecnológicas tienen una relación "Precio de acción-Ganancias" descomunalmente grande, ejemplo:
  • LinkedIn: 846
  • GuideWire Software: 702
  • Amazon: 580
  • Netflix: 199
  • Facebook: 92

Twitter tiene “una capitalización de Mercado (valor total de acciones emitidas) de $30 mil millones de USD, sin ingresos y con una relación de Precio de acción-ventas de 44.” (Tobak, S.)

Comparado con empresas productoras de mercancía tangibles:
  • Ford: 8.66
  • Apple: 13.3
  • Coca-Cola 20
  • Samsung 6.74

A esto le podemos sumar las constantes IPOs (oferta pública inicial) de compañías de tecnología. Una que me llamó muchísimo la atención es la IPO de King, los creadores de Candy Crush. ¿Cómo es que una compañía de juegos móviles llega a la Bolsa de Valores? Según México Tech News, página de Facebook: “Los creadores del adictivo juego Candy Crush hicieron una Oferta Pública Inicial para salir a la Bolsa de Valores de tecnología de EUA (NASDAQ), valuando su acción en $22.50 USD y la empresa en $7 mil millones de dólares.” Con 180 juegos desarrollados, sólo 3 les dieron el 95% de sus ingresos en el 4to cuarto de 2013: Candy Crush, Pet Rescue y Farm Heroes. A mi punto de vista es una torre recién construída sobre cimientos de papel. Y esto es sólo el comienzo, también Palantir, Pinterest, Box, Spotify, Fab, y Square hicieron su IPO y están valuadas en más de Mil millones de dólares cada una.


Facebook compra Whatsapp por $19 mil millones de dólares, pero sólo $4 mil millones en cash, todo lo demás en acciones de la inflada Facebook. Por supuesto que se pueden dar el lujo de gastar el 10% de su capitalización de mercado de $180 mil millones de dólares por 400 millones de usuarios, cuando con lo que pagan son acciones en esteroides.
Todo esto me lleva a pensar que no necesito otro año de carrera para darme cuenta de lo que está sucediendo: Burbuja tecnológica 2.0.


Después de 14 años regresa la más novedosa de las burbujas, creada en el ciberespacio con millones de usuarios que aprueban las deficiencias, con CEOs multimillonarios y futuros trabajadores desempleados.
Ya no tendré que recurrir a la memoria para saber qué es una crisis y desesmpleo originados por internet, pues estoy por verla con mis propios ojos.





Fuentes:
  • México Tech News consultado en https://www.facebook.com/MexicoTechNews
  • Precio de acción-gananias al 27 de marzo de 2014, consultado en Google Finance.
  • Tobak, S. (2014) It’s official, we’re in a tech bubble. FoxBusiness: EUA.

lunes, 28 de abril de 2014

¿Con melón o con sandía?


A diario tomamos decisiones y éstas siempre nos generan un costo Al tomar una decisión dejamos el resto de las oportunidades y nos hace tomar un camino con  diferentes beneficios a las que no se eligieron, el costo de oportunidad nos hace observar la segunda mejor alternativa a la que renunciamos. Entonces puede ser utilizado para que veamos cual de nuestras decisiones es más aceptable para nosotros y poder evaluarlo después, ya sea para no volver a elegirla o elegirla con mayor frecuencia siempre y cuando nos genere mayor beneficio ésta decisión.

Suele ocurrirnos que en la mayoría de nuestros días no nos suele alcanzar para realizar las actividades que queremos, necesitamos elegir cual de realizaremos y las seleccionaremos bajo nuestras preferencias, restricciones y beneficios obtenidos, en estas decisiones encontramos el costo de oportunidad, que anteriormente lo definimos; por ejemplo, tenemos a Mauricio a quien le gusta salir  los fines de semana para disfrutar el que no tiene clases al mismo tiempo tiene que terminar el proyecto de su materia favorita que por cuestiones externas no ha podido ni empezar, llamemos “a” y “b” a sus alternativas correspondientemente, su restricción en “a” es que tiene disponible $600 para gastarlo y en “b” es el tiempo (porque aunque sea su materia favorita le gusta que sea perfecto y se tarda mucho en los detalles), beneficios en “a” es diversión, hacer más amigos y por supuesto liberar el estrés de la semana, ahora en “b” es una buena nota en el proyecto y por lo tanto en la calificación final ya que vale el 45%. Supongamos que Mauricio optó por la alternativa “a”, su costo de oportunidad fue la “b” y si elige “b” su costo de oportunidad es “a”. En este ejemplo solo analizamos dos alternativas pero pueden ser más y en este caso sería la segunda mejor opción de esas alternativas o sea que si tendremos que profundizar un poco más con respecto a los beneficios, preferencias y restricciones que tenemos. 

El ejemplo de Mauricio no tiene exactamente una solución, si estuvieras en los zapatos de Mauricio ¿a qué le darías más importancia? y ¿estarías dispuesto a aceptar ese costo de oportunidad?

Las decisiones que tomamos diariamente dependen de nuestras preferencias, restricciones y beneficios, por supuesto que no tenemos que olvidar los incentivos, ya que nos pueden cambiar nuestra conducta y motivarnos a tomar decisiones específicas.


Recuerden que siempre podemos conseguir mejores beneficios en nuestras decisiones solo es cuestión de dedicarle un poco de más tiempo; nuestro futuro depende de ellas.  Realicemos nuestras decisiones lo mejor posible porque sea cual sea la decisión, lo cierto es que no podemos obtener más de algo sin obtener menos de otra cosa.

Artículo escrito por Yuritzi Ramírez Montiel 

miércoles, 23 de abril de 2014

El Mercado de Parejas: La Explicación Económica de las Relaciones de Pareja


La teoría Microeconómica es capaz de dar explicación a múltiples fenómenos, de hecho se puede utilizar hoy en día para analizar casi cualquier situación relacionada con incentivos (como política, crimen, educación o discriminación racial ), en esta ocasión  revisaremos uno de los modelos microeconómicos más famosos y controvertidos, nos referimos al modelo del mercado de parejas (En inglés “the Marriage Market”, no obstante en español suena bien traducido como el mercado de parejas) de Gary Becker.

En 1973 Gary Becker publicó su trabajo titulado “A theory of Marriage”, dicho artículo es pionero en ampliar el enfoque de estudio de la teoría microeconómica a otros campos distintos de las decisiones de producción o consumo, no obstante lo sorprendente del modelo es la certeza de sus predicciones y la explicación económica que brinda a cada resultado. Para comenzar a entender el modelo del mercado de Parejas hay que tener en cuenta que la decisión de tener una pareja (que para efectos del trabajo de Becker comienza cuando los individuos viven bajo el mismo techo) es una cuestión meramente económica, la cual se efectúa solamente si ambos individuos se ven beneficiados.

Los individuos que participan en el mercado de parejas (al igual que cualquier agente microeconómico) buscan maximizar su beneficio que es una función creciente del consumo, el tiempo de ocio y demás rasgos de la pareja, según Gary Becker un individuo soltero debe hacer frente a sus distintas necesidades de consumo y ocio limitado a su restricción presupuestaria sobre la que debe decidir cuánto tiempo de su día dedicará al trabajo (actividad necesaria para tener acceso a un nivel ingreso el cual garantice su consumo) o actividades de ocio (las actividades de ocio bajo este análisis son necesarias para mantener en funcionamiento el hogar del individuo), bajo esta óptica individuos solteros de diferentes sexos no pueden especializarse de manera intensiva en actividades  de trabajo u ocio, pues en el caso de especializarse en actividades de ocio, necesarias para el hogar su consumo disminuiría drásticamente; Sin embargo cuando dos agentes entablan una relación a largo plazo, el problema al que se enfrentan se modifica, generando la posibilidad de equilibrios donde únicamente uno de los agentes dentro de nuevo hogar sea el que participe en el mercado de trabajo, esto constituye una explicación razonable a los casos empíricos donde tras el matrimonio uno de los miembros de la pareja se dedica únicamente a las labores del hogar, si los hogares optimizan sus decisiones tenderemos a ver que aquel agente dentro de la relación que percibe el salario más alto será quien dedique más tiempo a las actividades laborales.

Otra predicción importante del modelo se encuentra estrechamente relacionada con la relativa similitud de los perfiles de los individuos que conforman una pareja como pueden ser niveles de ingreso, inteligencia o belleza; para darnos una idea al respecto, supongamos una mujer que percibe un salario "Wf", el cual se encuentre por encima de la media "W, si enfrentamos a la mujer con este perfil a la decisión de formar una pareja con un hombre cuyo salario "Wm" se encuentre por debajo de "W", observaremos un nivel de renuencia mayor por parte de la mujer a aceptar el compromiso cuando Wf-Wm  adquiera valores altos, pues individuos con mayores niveles salariales (en esta caso la mujer) pueden garantizarse por sí mismos niveles de consumo elevados, dedicando menor tiempo a actividades laborales e incrementando asimismo su tiempo dedicado al ocio, lo que reduce de sobremanera las ventajas derivadas del matrimonio. No obstante los incentivos al matrimonio en nuestro ejemplo pueden incrementarse si al perfil del hombre le atribuimos altos niveles en parámetros relacionados a rasgos como inteligencia o belleza, pues hay que recordar que los rasgos de la pareja son una variable que afecta la función de utilidad de los individuos (se puede llegar a conclusiones similares partiendo de perfiles con niveles altos de inteligencia o belleza)  , en resumen tenderemos a ver parejas con perfiles similares o parejas donde uno de los miembros tiene acceso a una cualidad del sexo opuesto debido a sus habilidades, en nuestro ejemplo la mujer con mayor salario puede tener acceso a un esposo inteligente o bien parecido.

Antes de concluir quisiera dejar en claro que el modelo de Becker no estudia el proceso de formación de parejas pues se limita a analizar los efectos que distintas variables pueden generar a lo largo de la relación, un análisis de la asignación de los individuos para con las diferentes alternativas de pareja requeriría un esquema de  mercado similar al empleado para modelar la donación de órganos o la forma en que universidades y profesores se eligen entre sí, para resolver este tipo de problemas es necesario definir un algoritmo que permita la mejor asignación de recursos ( un buen tema para una futura participación), sin embargo a pesar de esta limitante el mercado de parejas constituye una de las principales evidencias de que las herramientas del análisis microeconómico se pueden extrapolar para modelar decisiones de la vida cotidiana, por esta cualidad el modelo del mercado de parejas sigue y seguirá dando de que hablar.

Artículo escrito por Axel Chávez Godinez.

lunes, 7 de abril de 2014

El mercado de la felicidad: un óptimo no paretiano.

La razón de porqué no todo el mundo puede ser feliz.

El mundo es cerrado. Cerrado como un balón inflado al que no le puede entrar nada, siendo esta su mayor limitante, la cual hace que sus recursos sean finitos. Y ¿qué sucede cuando los recursos son contados y la gente busca conseguirlos para sobrevivir? Nacemos los depredadores.

Creo que todos sabemos cómo funciona el orden económico actual en que todos nos movemos, en el que para conseguir algo se debe pagar, y para hacerlo se necesita dinero, el cual se obtiene trabajando. Ésta es básicamente la teoría del flujo circular del ingreso, en donde todos los países capitalistas estamos inmersos. Sabemos que los precios suben y bajan, que en algunos lugares se vende y en otros no, que hay productos de toda calidad posible; lo dominamos. ¿Pero hemos reflexionado sobre el mercado de un bien, el cual absolutamente todos buscamos, muchas veces sin rumbo, y que es finalmente el único que alimenta el alma?

Los limones, los autos, las computadoras; son mercados que, me atrevo a decir, son iguales que el de  la felicidad. Escribo “me atrevo” porque es una simple conjetura propia. Sin embargo, la idea principal de éste artículo está respaldada por teoría económica que tiene muchos años de estudio detrás: Pareto, Edgeworth, Walras, y demás. Ellos darán más credibilidad a éste tema tan propenso al debate.


¿Qué significa para un atleta que lleva entrenando años el clasificar a unos Juegos Olímpicos? ¿Qué significa que al estar compitiendo por una plaza laboral, con gastos atados al cuello,  se reciba de pronto una llamada confirmando el puesto? ¿Qué significa estar esperando un trasplante de corazón mientras de repente éste llega al hospital? ¿Qué significa para un abogado sacar a un cliente de la cárcel? Ni más ni menos que felicidad.

Es aquí donde a muchos les viene a la mente la idea de que la felicidad es subjetiva. Y sí, lo es totalmente. Pero lo que no es subjetivo es la lucha que todos hacemos por los contados recursos que nos hacen felices a nuestra única e individual manera. Quizás suene duro, pero recordándoles la idea de que el mundo es cerrado como un balón, nuestros recursos son contados, y por lo tanto no todos podemos ser felices. Les contaré a manera breve y sencilla un concepto económico que nos será de mucha utilidad para entender ésta última idea: La eficiencia en el sentido de Pareto.


Vilfredo Pareto fue un economista, político y sociólogo, que creó un concepto al que puso su apellido: ”El óptimo de Pareto”. Él dijo que una asignación es eficiente en el sentido de Pareto cuando cada uno de los agentes disfruta del mayor bienestar posible, dadas las utilidades (felicidad) de los demás. O sea, el punto óptimo de bienestar será cuando no se pueda mejorar la felicidad de alguien, sin tener que empeorar la de otro, y por tanto, no será posible mejorar el bienestar de todo el mundo.  Esto tiene lógica, pues tenemos que luchar entre nosotros por conseguir lo que deseamos. Aunque claro, la gente civilizada no pelea, comercia. ¿Y por qué lo hace? porque uno tiene algo que el otro no, y viceversa, y cuando alguno de ellos lo anhela, se encuentra dispuesto a intercambiar con el fin de conseguir lo que desea (asumiendo que lo que desea lo hace feliz). Visto así, los bienes y servicios son “intermediarios de la felicidad” con los que se puede negociar; es un intercambio puro. Sin embargo no siempre se negocian productos y servicios…


Analicemos un poco los casos de las personas que puse anteriormente:
  • Para un atleta (que llamaremos Miguel) el conseguir un boleto a juegos olímpicos después de años de entrenamiento, implica que tuvo que haber vencido a otros atletas para poder ser campeón. Su victoria implicó crear un 2do lugar, que sin duda estará insatisfecho por no haber clasificado a los juegos  Sin embargo les firmo que Miguel será ahora de las personas más felices del mundo. No es un óptimo paretiano.
  •  Para un desempleado (que llamaremos Pablo), con una esposa y tres hijos que mantener, el conseguir un empleo digno significa la total felicidad: podrá alimentar a su familia. Sin embargo, para obtenerlo, Pablo tuve que convencer a la empresa contratadora de que él era el mejor candidato para el trabajo, dejando desempleada a una persona que quizás tampoco podía alimentar a su familia, haciendo que no sea un óptimo paretiano.
  •    Para María, con una hija en grave necesidad de un trasplante de corazón, la llegada de uno le implica la total felicidad. Sobra decir la tristeza que implicó para otras personas… No es un óptimo paretiano.
  • Para un abogado, Rodrigo, sacar a un cliente de prisión le implica obtener un pago que lo hace feliz. Además consiguió la libertad del reo, quien seguramente estará realizado con la labor de Rodrigo. Sin embargo, asumiendo un estado de derecho honesto, la libertad no es lo que merece el convicto, pues por un acto incorrecto él entró al penal. Alguien no estará contento al saber que su atacante estará libre en las calles. No es un óptimo paretiano.

Bien dice el escritor y psicoterapeuta argentino Jorge Bucay: “La felicidad es la certeza de no sentirse perdidos”.


A manera de resumen: “Si yo me muevo, te afecto. Si tú te mueves, me afectas”.  En palabras coloquiales, éste es el punto óptimo de Pareto, donde la sociedad goza del mayor bienestar posible. Pero siendo realistas ¿ante metas (juegos olímpicos), necesidades (empleos), urgencias (trasplantes de corazón), cuestiones de trabajo (abogado-preso), realmente nos preocupamos por el bienestar común? ¿O por nosotros mismos? En la mayoría de los casos la felicidad no se acopla al concepto. Y ésta es una de las razones de porqué Adam Smith (el padre de la economía) y los miles de liberales que le han seguido, creen que el hombre se mueve por su propio beneficio: es un depredador. Thorstein Veblen, institucionalista económico, en su muy interesante libro “La teoría de la clase ociosa”, dice: “Esas comunidades que no tienen una clase depredadora, son generalmente grupos pequeños y de estructura arcaica simple; son por lo general pacíficos y sedentarios: son pobres y la propiedad individual no es una característica principal de su sistema económico”.

Como escribí al principio del artículo: ésta es una conjetura propia. Existe teoría económica (muy matemática) detrás de ella, pero no trata exactamente sobre la felicidad; lo que hice fue simplemente adaptarla a ella. Sin embargo, teorías de Pareto, de equilibrios walrasianos, de intercambios en cajas de Edgeworth, tienen aún muchas críticas: es un tema sensible el de la justicia de la distribución, ya sea de productos o de felicidad. Pero no se preocupen, hoy hay personas que continúan la búsqueda de una función de bienestar social que considere la ética y justicia distributiva. Esperemos vivir para conocerla.


“Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargando de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados”.- Alejandro Casona.


Artículo escrito por Alejandro Limón Portillo.