martes, 30 de septiembre de 2014

Éticamente incorrecto, pero… ¿económicamente?


Artículo escrito por Sergio Jalife Pineda.

Para mis amigos activistas que decidieron que los números son prescindibles en sus causas.
Normalmente se tiene la creencia de que se puede erradicar el trabajo infantil prohibiéndolo o dedicando enormes cantidades de tiempo en útiles campañas de redes sociales para sabotear a cada empresa empleadora con base en Kuwait, Afganistán, Kirguistán y otros países de los que no tenemos mayor conocimiento que sus turbantes y sus bellísimos camellos. Sin embargo, esto implicaría que los padres de familia en los países pobres tienen la opción alterna de mandar a sus hijos a la escuela si no están trabajando. Pero ¿qué pasaría si el salario de los padres no alcanza el nivel mínimo necesario para asegurar la subsistencia de la familia y se ven forzados a requerir de manos extras en el ingreso familiar? Esta es una opción que no analizamos objetivamente.

Esta posibilidad la revisaron en 1998 Kaushik Basu y Pham Hoang Van en “The Economics of Child Labor” y la llamaron “Axioma de lujo” (díganle Luxury Axiom para causar mejor impresión). Este axioma implica que las familias solo envían a sus hijos al mercado laboral si las fuentes de ingreso en edad adulta caen por debajo de su subsistencia.

Esto lo explicaré más sencillo con el siguiente gráfico. En este, el eje de las “y” muestra los niveles de salario y el eje de las “x”, la cantidad de trabajo. La línea azul representa el salario mínimo de subsistencia y la línea naranja es la curva de oferta de trabajo.

Si empezamos del salario mínimo para subsistir (azul), cualquier nivel más alto significa que solo los adultos trabajarán, mientras que si el salario se encuentra por debajo de esta recta, los padres se verán obligados a mandar a sus hijos a trabajar, es decir, la oferta de trabajo infantil aumenta con el fin de otorgar a la familia el ingreso requerido (recta naranja de la derecha).



Ahora imaginemos que el país X-tán con este mercado de trabajo y en competencia perfecta, prohíbe el trabajo infantil (si, gracias a las campañas de Facebook). Los niños que se salen de trabajar disminuyen la oferta de trabajo total, por lo que, de nuevo, asumiendo competencia perfecta, los salarios incrementarían y los padres tendrían ingresos por arriba del mínimo necesario para subsistir. ¡Una política efectiva para erradicar este problema en una situación de múltiples equilibrios! (Entonces no tendría motivo para estar escribiendo esto.)

PERO: ¿qué pasaría en un mundo difícil de concebir que no esté tan bien equilibrado y no sea perfectamente competitivo, por ejemplo, el nuestro? ¿Y si la curva de demanda (línea negra) se ve un poco diferente, ya sea con otra pendiente o posición? Imaginemos una segunda curva de demanda paralela a nuestra demanda actual, pero unos niveles más arriba, de tal manera que no alcanza a tocar la curva de oferta de trabajo infantil. Es más, no la imaginen, veamos la línea verde.  En este caso, si aplicamos la misma política ganadora de Facebook, no causaría impacto alguno en la economía, ya que desde un inicio, el trabajo infantil no existía, pues no era necesario. Este es el caso de los países desarrollados.

Ahora imaginen una curva de demanda paralela, pero por debajo de la inicial, de tal manera que solo toca la curva de oferta laboral en la parte que se refiere al trabajo infantil (línea amarilla). Esto representaría a una economía subdesarrollada en la cual los padres no tienen otra opción que mandar a sus hijos a trabajar para poder subsistir. ¿Qué impacto tendría nuestra éticamente correcta política ahora? De hecho, incrementaría el número de familias pobres y la búsqueda de nuevas opciones laborales, pues es eso o vivir debajo de los niveles de subsistencia, cosa que no se puede hacer. Y estás magníficas opciones, en los países subdesarrollados, normalmente son trabajar en el mercado negro o actividades ilegales, en las cuales las condiciones de trabajo, especialmente para los niños, son mucho peores.

Ahora algunos dirán “¿Cómo una economía puede tener una curva de demanda laboral tan baja? Eso no es posible.” Una causa muy sencilla sería que los países desarrollados iniciaran campañas para sabotear o boicotear los productos provenientes de países con trabajo infantil. En este caso, la curva de demanda del producto bajaría a un nivel similar al de la gráfica y la consecuencia inmediata sería que los padres necesitarán mandar a más niños al mercado laboral. Pero… creo que eso no era lo que quería cuando puse ese “like”.


Seamos realistas, el mundo no es tan drástico ni tan sencillo como una gráfica con tres curvas y dos supuestos. Sin embargo, es un claro ejemplo de que las soluciones radicales, aunque parezcan “éticamente correctas”, pueden no ser la mejor política para lograr un cambio sustancial. El mundo no solo gira por los valores, también por la razón, y como un economista más les diré que mi respuesta ante este problema es simple: “Depende”.

Sergio Jalife

martes, 9 de septiembre de 2014

Amenazas, Incertidumbre y Estrategia

Articulo escrito por Axel Chávez Godínez

En algunas ocasiones la  amenaza desde un punto de vista estratégico es una excelente forma de lograr un fin determinado, ¿pero cuál es el elemento que hace que una amenaza pueda surtir efecto? Sin lugar a dudas el elemento que hace efectiva a una amenaza es la credibilidad a la hora de realizarla; supongamos por un momento que mientras caminamos por la calle, un individuo armado con una bomba de mano, nos amenaza con explotarla si no le damos digamos $1000 pesos que traemos en el bolsillo, ¿Qué deberíamos hacer en esta situación?, la respuesta es sencilla, en primer lugar hay que pensar que al individuo que nos amenaza, no le interesa hacer explotar la bomba más que el goce que le proporcionaría obtener los $1000 pesos (de darle mayor satisfacción el explotar la bomba que los $1000 pesos, simplemente explotaría la bomba desde un inicio), tomando a consideración lo anterior, la respuesta de nuestra parte debe ser hacer caso omiso de la amenaza (debido a que no es creíble su ejecución) y seguir de largo.

El área de la Economía encargada de analizar situaciones estratégicas como la antes descrita es la Teoría de Juegos, lo cierto acerca de la Teoría de Juegos es que como herramienta para modelar situaciones estratégicas, ha llegado a tal grado de complejidad que algunos de sus elementos más intuitivos (rescatables para nuestra vida diaria) se pierden de vista, incluso para varios economistas; una de las cualidades que posee todo equilibrio de una situación estratégica analizada por la Teoría de Juegos, es que la amenaza de realizar una acción que se aparte del equilibrio no resulta creíble (por ende no tiene efecto) por ejemplo la amenaza de un oligopolista a otro de comenzar una costosa guerra de precios si su rival no acepta por completo su dominio del mercado (teniendo ambas empresas el mismo poder) no resulta creíble, dados los altos costos de la guerra de precios y los beneficios nada despreciables que ambas empresas tendría fijando precios no tan agresivos.

 Desde la perspectiva de Teoría de Juegos una amenaza es un conjunto de información que emite un emisor a un receptor, en la vida diaria una amenaza juega el mismo papel, sin embargo dada la incertidumbre a la que nos enfrentamos normalmente, no nos permite discernir por completo las amenazas creíbles de las que no lo son, es aquí donde entra uno de los paradigmas de la Teoría de Juegos, que es el hecho de que como agentes no siempre estamos mejor al poseer más información, la lógica es sencilla si estamos en una postura de desventaja estratégica y nuestro competidor sabe que conocemos nuestra desventaja y a la vez nosotros sabemos que él sabe de nuestra situación, nuestras acciones pueden ser más conservadoras que al estar en una situación donde el rival tiene completo conocimiento de que nosotros desconocemos nuestra situación estratégica y por ende el conocimiento por parte del rival a nuestra ignorancia brinda los elementos suficientes para hacer creíble una amenaza de nuestra parte y nos coloca en una mejor posición para negociar.

El hecho de no poseer información puede ser de igual utilidad para realizar una amenaza como la acción de desprendernos de alguna de solución alterna al problema, a este concepto lo llamaremos “Quemar las naves” para retomar el concepto de los economistas Dixit y Nalebuff en su libro “Pensar Estratégicamente”, quienes adoptan el nombre por la estrategia de Hernán Cortés al desembarcar en Veracruz en territorio hostil y con una tripulación de dudosa lealtad, pues en 1519 Cortés literalmente quemó sus naves y con ello cualquier posible vía de escape para su tripulación, dando a entender a sus rivales que su proyecto iba en serio.

Quemar las naves no siempre es una alternativa para mejorar la postura de negociación, sino que existen ocasiones en las que simplemente no está en nuestras manos hacer creíble una amenaza (como el sujeto con la bomba), en estos casos puede ser útil simplemente deslindarnos del poder de cumplimiento de nuestra amenaza, estableciendo mecanismos fijos o automáticos de respuesta (por ejemplo un dispositivo que desactive la bomba al insertarle los $1000 pesos de nuestro bolsillo), generar la posibilidad de un peligro inminente que no se controla del todo hasta que el competidor ceda, es la idea reunida en el concepto de “Funambulismo Estratégico” enunciado por Thomas Schelling (ganador del premio nobel en 2005). El Funambulismo Estratégico ha sido acuñado en las situaciones de conflicto como un medio para lograr la cooperación entre las contrapartes, el ejemplo por excelencia de funambulismo estratégico son las tenciones impuestas por Estados Unidos a Cuba durante la Crisis de los misiles, mismas que precipitaron deliberadamente la posibilidad de una guerra nuclear hasta que Estados Unidos se  impuso sobre su contraparte Socialista.

El uso de mecanismos automáticos de respuesta (como el Funambulismo) no se limita a los conflictos, pues en la vida diaria se hace uso de contratos o reglas fijas impuestas por autoridades, sin las cuales la amenaza de un castigo o cumplimiento, no podrían funcionar muchas de nuestras instituciones, esta idea es tan común a tal grado que la imposición de reglas fijas es y seguirá siendo la solución para eliminar la posibilidad de “Incoherencia Dinámica” por parte de las autoridades monetarias, según el conocido trabajo de Kidland y Prescott. Una vez más la ciencia económica nos muestra sus múltiples aplicaciones.

 

martes, 2 de septiembre de 2014

El Secreto


Articulo escrito por Rosa Yuritzi Ramírez Montiel


¿Subir el salario mínimo será la solución a los problemas económicos en México? Esto es lo que en esta semana quiero explicarles, porque aunque ustedes no lo crean, es importante que todos analicemos este aspecto para tomar una decisión y poder opinar.

Para esta decisión, la productividad es el primer argumento que se tiene; entonces yo me pregunto: ¿Las 24 horas del día son laborales? Claro que sí; mientras que en tu país es hora de dormir, en otras partes del mundo no, incluso nuestro cuerpo trabaja las 24 horas del día y los 365 días del año. Entonces, ¿nosotros por qué no laboramos las 24 horas? Porque necesitamos descansar y tener ocio en nuestra vida. Esto se nos explica en el siguiente modelo económico de la oferta laboral:


Donde:
C= consumo
p= precio del consumo
w= salario
L= ocio
L*= número máximo de horas que se puede trabajar
M= ingreso que no depende de su trabajo (riqueza)

En este caso el consumidor vende su dotación de trabajo al precio w y compra a cambio, ocio.
Para que se comprenda mejor hacemos solo el análisis de que si:

                       

      Efecto ingreso        
      Efecto sustitución


  Lo anterior depende de las preferencias que tenga el individuo, pero solo existen esas soluciones. También podemos deducir con esto que el ser humano por naturaleza está hecho para trabajar, pero pese a que necesita tener descanso, produce una relación inversa entre trabajo y ocio. Por ejemplo, a César en su trabajo le suben el salario un 25% semanalmente si se queda más horas de jornada a la semana, lo cual le conviene porque tiene la preferencia de querer un mejor nivel de vida, pero esto provoca que su ocio sea más caro. Ofrecerá mayor cantidad de trabajo lo que genera que al mismo tiempo se quede con una menor cantidad de ocio; se obtiene el efecto sustitución. En otro caso, si a César le suben el salario como una nueva política de la empresa, él tenderá a aumentar su consumo y el ocio porque no tiene incentivos a ser más productivo, por lo tanto mostramos el efecto ingreso.

            Si como personas activas actuamos como lo dice nuestro modelo económico, entonces podemos decir que el individuo aporta, para bien o para mal, a la productividad nacional, sin olvidar la suma de las demás variables que afectan a la productividad como cualquier política por parte del gobierno, situaciones económicas externas, etc. En México en los últimos años se puede observar en la gráfica que hay una tendencia a la baja desde mediados del 2012:



Igualmente, con la disminución de la productividad podemos ver que el PIB (Producto Interno Bruto) también tiene una tendencia a la baja, como se muestra en la siguiente gráfica:



En conclusión, el ser productivo depende de uno mismo como individuo. Nuestras preferencias no son iguales a las de los demás, pero existe un factor común que es el bienestar que tiene la sociedad. El secreto está en no dejar de ser personas activas en nuestro deber laboral y saber de economía para mejorar nuestro entorno.

martes, 12 de agosto de 2014

Regreso a la mediocridad

Artículo escrito por Alejandro Limón Portillo

Ya ha sido un tiempo considerable desde la última vez que escribí para el blog. Sin embargo, este sano lapso me ha servido para confirmar el gusto que tengo por presumirles facetas extrañas de la economía, por lo que este artículo lo demostrará. Antes que nada, les expondré el porqué de mi gusto por mostrarles algunos modelos raros de esta ciencia.

Según mi experiencia, cuando la gente escucha la palabra economía, reconoce inmediatamente que la conversación toma un giro un tanto aburrido, principalmente por dos razones:  1) sabe que terminará oyendo términos difíciles y desconocidos (para quienes carecen de educación financiera/económica) y 2) reconoce que, muy probablemente, la plática terminará por  desanimarlos; la negatividad, la duda y la impotencia estarán presentes en la conversación, y harán suspirar a los reunidos. Amargó la fiesta. “¿Por qué no crece México?”, “¿por qué no quitan los monopolios?”, “¿por qué no podemos copiarle a Brasil?”, etc. Incluso la palabra economía se usa para describir cualquier situación que amenaza al bolsillo, por ejemplo: “Compra el refri a mensualidades, y protege tu economía”. Por estas y otras más razones, la economía ha adquirido mala reputación.

La definición de desgastado ejemplifica la situación de la ciencia económica: “Deterioro progresivo de una materia como consecuencia del uso o del roce; pérdida de fuerza y entereza”.  Así que, para aquellos que tienen en ese concepto a la economía, espero que el tipo de artículos/notas (la mayoría de las ocasiones) que se publican en este blog les remueva esa sensación de pesadez, y les siembre un gusto por temas económicos que resultan ser muy interesantes, y de los cuales no se escuchan seguido en el radio, ni se encuentran a menudo en los periódicos. El blog de SAECO les ofrece esa nueva perspectiva. Y como dije: hoy no es la excepción, asíq que les mostraré “El modelo de regresión a la mediocridad”.
                                                                                                            
“Es matemáticamente inevitable que si usted es muy inteligente, su pareja sea menos inteligente que usted” (D. Kahneman)

Curiosamente, la familia Darwin tenía una inclinación por temas evolutivos. Si este fuera un blog de biología o medicina, Charles sería el protagonista del modelo. Pero siendo este de economía, las luces apuntan a su primo: Sir Francis Galton.
Si bien la econometría no fue usada por primera vez por Sir Francis Galton, él fue el primero en usar el término “regresión”.  Regresión, mis estimados lectores, es un proceso estadístico que se usa para estimar la relación entre variables. Sé que no es un salón de clases virtual, así que no les daré una clase econométrica, pero sí les explicaré lo básico para que puedan entender lo que Galton hizo:

Se escogen diversas variables. A unas se les denomina variables dependientes y a otras independientes. Pongamos un ejemplo: si buscamos conocer qué tanto influye el desempeño de la economía nacional sobre el número de matrimonios en el país, usaremos dos variables: 1) Número de matrimonios y 2) PIB nacional. La número 1 será la variable dependiente, porque queremos saber cuántos casamientos existen según el andar de la economía nacional (número 2), a la que fijaremos como variable independiente, pues puede variar lo que quiera, ya que de ella no buscamos obtener información directamente.  Lo que se hará es buscar la información, y se procede a hacer los cálculos matemáticos (o computacionales). Cualquiera que sea el resultado, se obtendrá información valiosa e interesante sobre la cultura del mexicano: ¿Vemos a largo plazo, o creemos que el amor es mayor que las ataduras económicas?, ¿confiamos en que nuestra pareja no nos abandonará en caso de turbulencias financieras, o realmente no nos importa si lo hace?, ¿el matrimonio sigue siendo una institución fuerte en la cultura mexicana, o se ha dejado a la ligera? Este tipo de resultados simplemente se pueden obtener al hacer una regresión al escoger dos variables (modelo de regresión simple).

Una última definición básica que nos servirá para entender a Galton es la correlación. Si una variable aumenta a raíz de que crezca la otra, entonces hay correlación. En el ejemplo de los matrimonios y el PIB, diríamos que hay correlación positiva, sin embargo no existiría si comparáramos el número de matrimonios con el número de goles en la Liga MX. 

El poder de la econometría es enorme, y Sir Francis Galton hizo uso de ella para predecir la evolución de la estatura humana a través del tiempo. Tomando una muestra de 205 parejas de padres y de sus 928 hijos, Galtondemostró el hecho de que si una pareja de padres es más alta que la estatura promedio, no será una condición que necesariamente los hijos heredarán. Y lo opuesto: hijos con padres de alturas por debajo de las normales tenderían a ser más altos que sus papás. Hay una explicación para esto: si se tiene un padre alto (mayor al promedio) es porque esa persona cumplió con cierto número de requisitos que le hicieron tener dicha altura: tener los genes necesarios, tener una alimentación muy completa (con la combinación necesaria de carbohidratos, proteínas, grasas, azúcares, etc), no haber tenido accidentes que mermaran su crecimiento, ejercicio físico, etc. El haber cumplido tantas cualidades hace difícil que su hijo pueda superar todas; es decir, será altamente improbable que pueda lograr los requisitos para igualar a su papá, ocasionando que la estatura heredada no se supere, y por tanto se acerque a la media, la de toda la humanidad. Sucede de igual forma con el caso de padres con estaturas menores al promedio: son tan pocas las cualidades de altura que los padres tienen que le resulta relativamente fácil al hijo superarlas. Probablemente los padres no tuvieron una alimentación ideal, así que cualquier mejora en los hábitos alimenticios de sus hijos puede hacerlos crecer más que sus padres, por lo que se acercarán a la media.

Lo interesante de su modelo es que, con el paso del tiempo y de sucesivas generaciones, todo tiende a normalizarse. Esto es el fenómeno de regresión a la media. Y aunque no sé con certeza por qué usó el término de mediocridad, supongo que se refería al gen de la altura; porque aunque el humano es la especie más inteligente del planeta, actúa mediocremente al conformarse con una estatura promedio que jamás superará.

miércoles, 2 de julio de 2014

¿Cuál es el error: la macroeconomía o los economistas?

Artículo escrito por Axel Chávez Godínez.

Como es bien sabido, el estudio de la economía se encuentra dividido en dos principales ramas que son complementarias entre sí. Me refiero a la macroeconómica y la microeconómica.

La macroeconomía se enfoca en el estudio de los agregados, siendo sus principales sujetos de estudio las regiones, países o la economía global. Por otro lado se encuentra la microeconomía, la cual se enfoca en el estudio de los agentes, como son individuos, empresas, industrias, etc. Pero un economista debe tener consideración por ambas ramas de estudio ya que, así como los agregados económicos son formados por individuos, ellos son influenciados por la actividad económica global. Sin embargo, si se trata de repartir méritos, no es ningún secreto que la microeconomía goce de un creciente prestigio, pues incluso entre los mismos economistas se visualiza como un campo de conocimiento que no es comprensible por completo (seamos honestos). En contraparte la macroeconomía ha sido muchas veces cuestionada (en especial tras 2008), además de que constituye el canal perfecto de censura por parte de los no economistas hacia los economistas. ¿Pero cómo comenzó todo? y ¿cuáles son los orígenes del problema? Puestas las cartas sobre la mesa comenzaré mi reflexión.

La economía como ciencia surge de una pregunta que para 1776 inquietaba ya a más de una persona. De hecho la pregunta era tan difícil de responder que hizo falta un libro para intentar darle respuesta; el libro, al igual que la pregunta, se titula “La naturaleza y causa de la riqueza de las naciones”. El autor, Adam Smith, pretendía explicar cuáles eran los elementos que hacían posible a una nación prosperar y generar riqueza a sus habitantes. Aunque hoy en día el contexto de esa pregunta se encuentre en el centro de estudio de la macroeconomía, en los tiempos de Adam Smith (e incluso durante muchos siglos después) no existía tal diferencia entre la macroeconomía y la microeconomía, pues la recién nacida ciencia económica amalgamaba a ambas ramas de una forma muy cuestionable.

Durante casi siglo y medio, la ciencia económica continuó evolucionando sin distinción entre los elementos macro y micro, hasta 1928 cuando la economía llegó a su límite, al no poder dar explicación alguna a lo acaecido durante la Gran Depresión. Afortunadamente en 1936, John Maynard Keynes publicó su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, con lo cual nace la macroeconomía como la conocemos hoy en día. Con este nuevo enfoque el estudio de los agregados económicos sufr un gran desarrollo y evolución sin precedentes (en especial durante los años cincuenta). Con esto se sumó al acervo económico una terminología cada vez más técnica, con palabras como incoherencia dinámica, convergencia condicional, renta permanente, NAIRU, regla de Taylor, ahorro precautorio, paseo aleatorio, ajuste escalonado de precios, entre otras, pasaron a engrosar las filas de las herramientas y modelos a disposición de los economistas para dar una explicación acertada del entorno macroeconómico que los rodea.

El desarrollo de la macroeconomía fue tan basto, que algunos modelos aparentemente comenzaron a contradecir a otros. Rápidamente los desaciertos de los economistas dejaron de ser el desconocimiento o la falta de referentes teóricos para dar explicaciones a la realidad (debido a la oferta teórica tan basta) y pasaron a ser del propio economista, quién (que por desconocimiento, falta de análisis o prejuicio) no usó la o las combinaciones de modelos que se ajustaban al contexto que se dio a la tarea por estudiar.

Para darnos una idea y remarcar el problema de la macroeconomía (o mejor dicho de los economistas), el lector puede realizar el siguiente experimento consigo mismo o con conocidos que sepan de economía. Pregunte qué pasaría si en su país se implementa una política monetaria expansiva. Algunos seguramente responderán en cuestión de segundos, y como si se tratara de una receta, que al implementar una política monetaria expansiva se incrementa la producción y el nivel de precios (se experimentará inflación). Por otro lado, con algo de suerte el lector encuentre a alguien que argumente al igual que Friedman en su trabajo The Role of Monetary Policy y le responda que, como la política monetaria no fija las variables reales, es posible que no se experimente cambio alguno en la producción y solo se tengan repercusiones inflacionarias. Sin embargo sería extraordinario el caso en el cual, previo a dar una respuesta, el entrevistado examine la credibilidad de la autoridad monetaria, así como el contexto de los componentes cíclico y tendencial de las variables agregadas (con base en lo expuesto por Edward Prescott) y pueda argumentar (si los datos así lo demuestran) que el cambio en la política monetaria no tendrá repercusiones significativas de algún tipo en la economía.

Las tres posibilidades antes mencionadas dan respuesta a la misma pregunta y son sustentadas por distintas explicaciones arraigadas fuertemente en la teoría macroeconómica. Sin embargo se generan tres escenarios en extremo distintos. Entonces ¿cuál constituye el problema para dar con la respuesta acertada? Será el economista con sus respectivas restricciones, ya sean de índole ideológica,  de falta de análisis o de información.

En resumen debemos visualizar a la macroeconomía como una herramienta para el economista, pues solo así nos será posible descubrir que los desaciertos en la materia son causados por el usuario.



Antes de finalizar quisiera compartir una anécdota personal. Hace menos de un año, un par de amigos y yo nos dimos la tarea de realizar una propuesta de política monetaria para someterla ante un jurado; queríamos vernos audaces, pero sin contradecir nada de lo estipulado por la teoría macroeconómica. Por esta razón, examinamos la credibilidad de la autoridad monetaria y separamos las variables macroeconómicas principales según su tendencia y ciclo; después de analizar los datos nos dimos cuenta que era posible efectuar una política monetaria expansiva sin que tuviera mayores repercusiones en la economía. Sustentado nuestro argumento, nuestra mayor sorpresa nos la llevamos a la hora de darnos cuenta que nuestro peor enemigo constituyó aquella creencia casi incuestionable que existe entre una política monetaria expansiva y el surgimiento de inflación. Sin embargo nuestra mayor satisfacción surgió semanas después cuando el banco central decidió (por azares del destino) llevar a cabo una política monetaria expansiva, misma que hasta hace unas semanas continúa reiterando. Desde entonces ni el crecimiento ni la inflación han aumentado. Entonces, ¿la macroeconomía debe ser desechada? No, solo se deben visualizar todas las posibilidades.

lunes, 9 de junio de 2014

Economistas: ¿Qué es lo que hacen y pretenden estudiar?

Esta semana publicaremos la nota de opinión titulada: "Economistas: ¿Qué es lo que hacen y pretenden estudiar?", escrito por la Dr. Grisel Ayllón Aragón. Ella es economista por parte del Tec de Monterrey Campus Ciudad de México, y maestra y doctora por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ella ha dado clases en el ITESM CCM de teoría microeconómica (consumidor y productor), organización industrial, crecimiento económico, principios de microeconomía, teoría de juegos, etc. Es una excelente investigadora y sus principales áreas de interés son la elección social, la economía política, y la teoría de juegos. Para mayor información sobre su experiencia profesional, educativa, de investigación, y demás, favor de visitar: 
https://sites.google.com/site/ayllongrisel/home


Artículo escrito por la Dra. Grisel Ayllón Aragón.

No importan las creencias que profesemos, si seamos optimistas o pesimistas sobre el futuro o sobre lo que nos deparan los tiempos venideros. Cada día nos enfrentamos a disyuntivas, desde las más simples hasta las más complejas, sobre las cuales se debe tomar una decisión.

Podemos encontrar distintas actitudes ante las decisiones: personas firmes en lo que dicen, quienes tardan más en meditar las consecuencias, quienes sin pestañear ya están dando su dictamen… hasta aquellos quienes optan por poner la palabra final en boca ajena queriendo construir una cortina de humo sobre la responsiva de sus actos. Finalmente, se decide entre un conjunto de alternativas disponibles, y una de ellas es pasar la estafeta al siguiente jugador aunque este se llame la “aleatoriedad de la naturaleza”.

¿Cómo tomamos decisiones? ¿Estamos decidiendo lo correcto? ¿Qué es lo correcto? Si una decisión personal puede quitarnos el sueño y lograr que el “yo” y el “super yo” enfrenten una batalla a muerte, ¿cómo imaginarnos que las decisiones colectivas puedan ser más sencillas?

Las decisiones se basan sobre las preferencias individuales.  Ahora sí que cada quien sufre porque quiere (y por las decisiones que ha tomado al momento). Más allá de tomar decisiones para lograr lo que al momento pensamos que es lo mejor, nuestras decisiones y nuestras preferencias tienen repercusiones más amplias.

Si decido trabajar mucho o poco, finalmente el resultado no es un impacto directo en mis ingresos, sino en el producto que el país está generando. Si alguien decide invertir, comprar un bien, ver menos televisión, cambiar su consumo de refresco por agua natural, casarse, divorciarse, tener hijos, votar por el PRI, el PAN o el PRD... Toda decisión es un acto económico: asignación de los recursos.

Quienes juzgan nuestra profesión y argumentan que vivimos en una sociedad en decadencia donde el consumo es el motor de nuestras decisiones tiene total razón e infinita estupidez al formar conclusiones. El consumo es la acción de utilizar (asignar) bienes para satisfacer necesidades o deseos. Así que el individuo tiene la libertad y la capacidad de consumir ocio, tiempo en familia, recreo, alimento, ropa; es decir, todo tipo de bienes tangibles e intangibles (sujetos a restricciones físicas, monetarias o temporales). Sin importar el sistema económico al cual se esté refiriendo, necesitamos consumir y entender los mecanismos por los cuales se toman dichas decisiones y así lograr resultados mejores.

Así que reitero mi pregunta, ¿qué están estudiando?

Mi respuesta es simple y sencilla: estudian las decisiones de los individuos y sus consecuencias.


Al final de esta reflexión, siempre termino con una duda que después de 15 años sigo sin poder contestar: ¿entonces de qué sirve la macroeconomía?



lunes, 5 de mayo de 2014

Burbuja tecnológica 2.0

Antes de que el artículo hable por sí mismo, queremos anunciar que en ésta semana tendremos un artículo de un estudiante invitado: Adrian Joshua Melo Gutiérrez. Él estudia la carrera de Economía y Finanzas (LEF) en 4to semestre, y proporcionó para nosotros éste artículo titulado "Burbuja tecnológica 2.0". También es importante destacar que forma parte de la selección nacional de Lacrosse. Aprovechamos para anunciar también que el blog tendrá un par de semanas de descanso (por exámenes finales), y después se dará a conocer el procedimiento que tendrán las publicaciones en verano.


Artículo escrito por Adrián Joshua Melo Gutiérrez:

Recuerdo que en el 1999 yo era pequeño, las computadoras eran una novedad y el internet era aún desconocido para mí. También recuerdo que mi papá estaba metido en empresas de tecnología y hablaba del Y2K, errores de computadora y que había una burbuja tecnológica. En el momento me imaginé algo así:


Pero luego me explicó, después de su fascinación por mi inocencia, que era todo en términos de puntajes, contabilidad y dinero, que se veía más parecido a esto:





Fast-forward a 2014, en 4to semestre de la carrera de Economía y Finanzas en el ITESM CCM, soy un poco más capaz de entender acciones, mercados y política. También soy capaz de entender que el mercado bursátil de tecnología NASDAQ está de nuevo al mismo nivel que en 2000:




También ya soy capaz de darme cuenta que la mayoría de las empresas tecnológicas tienen una relación "Precio de acción-Ganancias" descomunalmente grande, ejemplo:
  • LinkedIn: 846
  • GuideWire Software: 702
  • Amazon: 580
  • Netflix: 199
  • Facebook: 92

Twitter tiene “una capitalización de Mercado (valor total de acciones emitidas) de $30 mil millones de USD, sin ingresos y con una relación de Precio de acción-ventas de 44.” (Tobak, S.)

Comparado con empresas productoras de mercancía tangibles:
  • Ford: 8.66
  • Apple: 13.3
  • Coca-Cola 20
  • Samsung 6.74

A esto le podemos sumar las constantes IPOs (oferta pública inicial) de compañías de tecnología. Una que me llamó muchísimo la atención es la IPO de King, los creadores de Candy Crush. ¿Cómo es que una compañía de juegos móviles llega a la Bolsa de Valores? Según México Tech News, página de Facebook: “Los creadores del adictivo juego Candy Crush hicieron una Oferta Pública Inicial para salir a la Bolsa de Valores de tecnología de EUA (NASDAQ), valuando su acción en $22.50 USD y la empresa en $7 mil millones de dólares.” Con 180 juegos desarrollados, sólo 3 les dieron el 95% de sus ingresos en el 4to cuarto de 2013: Candy Crush, Pet Rescue y Farm Heroes. A mi punto de vista es una torre recién construída sobre cimientos de papel. Y esto es sólo el comienzo, también Palantir, Pinterest, Box, Spotify, Fab, y Square hicieron su IPO y están valuadas en más de Mil millones de dólares cada una.


Facebook compra Whatsapp por $19 mil millones de dólares, pero sólo $4 mil millones en cash, todo lo demás en acciones de la inflada Facebook. Por supuesto que se pueden dar el lujo de gastar el 10% de su capitalización de mercado de $180 mil millones de dólares por 400 millones de usuarios, cuando con lo que pagan son acciones en esteroides.
Todo esto me lleva a pensar que no necesito otro año de carrera para darme cuenta de lo que está sucediendo: Burbuja tecnológica 2.0.


Después de 14 años regresa la más novedosa de las burbujas, creada en el ciberespacio con millones de usuarios que aprueban las deficiencias, con CEOs multimillonarios y futuros trabajadores desempleados.
Ya no tendré que recurrir a la memoria para saber qué es una crisis y desesmpleo originados por internet, pues estoy por verla con mis propios ojos.





Fuentes:
  • México Tech News consultado en https://www.facebook.com/MexicoTechNews
  • Precio de acción-gananias al 27 de marzo de 2014, consultado en Google Finance.
  • Tobak, S. (2014) It’s official, we’re in a tech bubble. FoxBusiness: EUA.